El sadomasoquismo

Sadomasoquismo

El sadomasoquismo es, como parece evidente, la suma del sadismo y el masoquismo. En origen del propio término es una mezcla de ambas palabras. El sadismo, en cuanto a sexo se refiere, es una parafilia de las que, en la actualidad, conviven al amparo de las siglas BDSM y que consiste en conseguir placer al realizar acciones crueles o de dominación sobre otra u otras personas. El origen del término proviene del Marqués de Sade, novelista francés autor de obras donde se describen detalladamente todo tipo de escenas sexuales de dominación. El masoquismo, al contrario que el sadismo, es la obtención de placer, a distintos niveles, al sufrir acciones crueles. Uno es el complemente perfecto del otro. Un sádico necesita a un masoquista y viceversa.

Sadomasoquismo
El sadomasoquismo es una práctica sexual muy extendida

Es frecuente que, entre las personas que practican voluntariamente este tipo de juego sexual, exista un cambio de roles y que la persona que ha actuado como dominador o sádico en una ocasión pase a ser el dominado o masoquista en otra. A este intercambio de papeles periódico se le denomina en el argot “switch” o conmutador. También se dan casos en los que los roles permanecen inmutables y no se producen estas rotaciones.

Lo habitual es que, entre los participantes en prácticas de sadomasoquismo se fijen unos límites que se comprometen a no traspasar. Estos límites son establecidos por los propios participantes antes del comienzo de la actividad sexual.

Las endorfinas que genera el cerebro cuando es estimulado con terror no son más que un potente opiáceo natural segregado por nuestro propio organismo. Parece que la fuente del placer que proporcionan las prácticas sadomasoquistas guardan relación con estas sustancia.

Fue en 1994 cuando los avances en las ciencias sociales excluyeron, finalmente,  al sadomasoquismo del “Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales”. La práctica de esta actividad sexual, históricamente, había sido poco aceptada hasta el límite de considerarla un trastorno mental. Sin embargo, la normalización de el sadomasoquismo ya se encuentra totalmente instalada entre nosotros.

La gran cantidad de obras literarias y filmográficas con el sadomasoquismo como argumento principal ponen de manifiesto el interés que en la sociedad despierta este tipo de prácticas.

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