El annilingus o la complicidad absoluta

Para practicar el annilingus hay que tener un gran nivel de complicidad con la pareja

Al annilingus, vulgarmente, se le denomina beso negro. Sinceramente, a mí me parece un término un poco triste. En cualquier caso, el annilingus o beso negro concite en la estimulación del ano con la lengua. El ano es una zona muy rica en terminaciones nerviosas y, por lo tanto, altamente erógena. Sin embargo, estas terminaciones nerviosas no tienen una capacidad de respuesta tan rápida como otras zonas erógenas como, por ejemplo, el clítoris. Las terminaciones nerviosas del ano necesitan un poco más de tiempo para reaccionar. Un número importante de personas que practican sexo anal de forma regular pueden llegar al orgasmo por esta vía. Sobre todo si hay penetración. Si no hay ningún motivo de salud que impida la penetración anal o el analingus, al menos. una vez en la vida, hay que probarlo. Si se hace bien, no será sólo una. Aunque este es un tema controvertido y existen multitud de opiniones al respecto.

Para practicar el annilingus hay que tener un gran nivel de complicidad con la pareja
Para practicar el annilingus hay que tener un gran nivel de complicidad con la pareja

¿Cómo hacer un annilingus?

Bueno, vamos a ser claros, para practicarlo, habrá que sentirlo y desearlo y su pareja también. Esta práctica supone un contacto de una gran intimidad. No hay que olvidar que estamos hablando de un esfínter  con el, de forma habitual, hacemos cosas un poco menos glamurosas que el sexo.

Para practicar un correcto annilingus la higiene más escrupulosa es absolutamente imprescindible.Se trata de una práctica que necesita de una complicidad y confianza infinita entre la pareja. Es aconsejable evitar realizarlo si no estamos seguros del nivel de limpieza o si no tenemos forma de corregirlo si este fuese deficitario. Es mucho mejor aplazarlo y practicarlo cuando podamos controlar perfectamente el nivel de higienes.

Una vez que estamos seguros sobre la impoluta  higiene, lo normal es comenzar  acariciando las nalgas. Siempre con delicadeza y cariño. Después, lo normal es ir introduciendo besos en el juego. Poco a poco  hasta llegar al ano. Se puede seguir acariciando las nalgas e, incluso, otras partes del cuerpo. De hecho, mejor así, acariciando todas las partes del cuerpo a la que tengamos alcance con las manos.  Una vez que nuestra lengua ya se haya en las proximidades del ano, ya no hay vuelta atrás. Se trata de lamer alrededor del ano formando círculos con la lengua. Por último, se puede introducir la lengua en el interior del ano para multiplicar el placer.

Es muy importante tener siempre presente, en esta y en cualquier otra actividad sexual,  que la finalidad de esta práctica sexual, como cualquier otra, es ofrecer un placer compartido, aumentar la excitación de los dos y aumentar la complicidad en la cama.

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