Las cosas que le gustan a una prostituta

Qué cosas gustan a las prostitutas

Seguro que si has contratado en alguna ocasión los servicios de alguna prostituta has acudido a la cita con algunas cosas claras. Por ejemplo, qué cosas te gustaría hacer. Es importante tener claro qué quieres hacer, qué es lo que más te gusta cuando sales en busca de sexo de pago. Lo que ya no es tan seguro es que hayas empalizado con la prostituta y hayas tratado de pensar qué cosas le gustan a ella. Puede ser de mucha utilidad. La prostituta, al margen de sus circunstancias, cuando se encuentra contigo está haciendo un trabajo.  Un trabajo en el que, como cualquier otro, cuanta más a gusto se sienta mejor cumplirá con sus servicios. Si buscamos implicación en los servicios que contratamos a una prostituta, tal vez no estaría de más pararnos a pensar qué cosas le gustan a una prostituta.

Qué cosas gustan a las prostitutas
Qué cosas gustan a las prostitutas

La primera cosas que le gusta a una prostituta es que la hables de forma normal. Exagerar para aparentar un nivel social que no es el tuyo no es buena idea. Tratar de parecer un macho ibérico con expresiones burdas, tampoco. En general, agradecerán que te expreses y comportes con naturalidad. Está claro que no hay por qué sincerarse sobre cuestiones transcendentales, pero hablar con normalidad y educación no viene mal.

A las prostitutas les gusta la higiene. Como a todo el mundo. Mantener cualquier tipo de relación con una persona sucia es algo que resulta muy, pero que muy, desagradable. Pero, en su caso, además de la repulsión que se pueda sentir hacia la suciedad, hay que entender que trabajan con su cuerpo. Que la suciedad provoca infecciones. Y que, para alguien que trabaja con su cuerpo una infección, además de una enfermedad, supone, durante un tiempo al menos, no poder ejercer su actividad y, por tanto, quedarse sin ingresos.

A las prostitutas les gusta la gente que acepta su voluntad. Una prostituta ofrece los servicios que ofrece. Ni más ni menos. Antes del encuentro debes pactar qué cosas haréis y, en ningún caso, tratar de insistir en servicios que ha dejado claro que no realiza. Por ejemplo, si una prostituta no ofrece sexo anal, insistir en medio de la cópula en que lo practique contigo es una impertinencia que, con toda razón, les resulta despreciable.

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