La postura del bucólico

La postura del bucólico

Las posturas sexuales son de una variedad infinita. Algunas requieren de cierta experiencia y flexibilidad y otras son más simples. Hoy hablamos de la postura del bucólico. La postura del bucólico es una postura  que no necesita grandes técnicas ni utensilios para realizarla, pero  se trata de una postura excelente tanto para el hombre como para la mujer. Enseguida veréis por qué.

La postura del bucólico
La postura del bucólico

La mujer acostada sobre su vientre, relajada y recta mientras el hombre cabalga por detrás de ella. ¿Hay algo más simple? Precisamente en eso reside el éxito de la postura del bucólico. Sobre todo porque no necesita un esfuerzo físico muy grande, cosa que permite que el coito dure más tiempo. Sin embargo, hay algunas personas necesitan mucho movimiento en la cama para sentirse excitados y notar un subida de libido. En estos casos, puede que esta postura resulte poco atractiva, pero estaría bien probarla aunque sólo sea por una vez.

A las mujeres les gusta mucho que el hombre venga por detrás durante la relación sexual. A los hombre les encanta tomar a la mujer por detrás ya que esta postura le permite al hombre tener una posición dominante aunque no sea una sesión BDSM. Por supuesto, con algunas variaciones, la postura puede ser practicada en sesiones BDSM.

Durante la penetración, el hombre puede estar lamiendo las orejas de la chica, besando la nuca, el cuello, la espalda, acariciando los senos con su mano. La postura del bucólico permite llevar a cabo toda una gama de caricias y besos que contribuyen a subir la excitación ayudan a llegar al orgasmo.

Para que la penetración sea más fácil, la mujer tiene que separar las piernas dejando espacio al cuerpo del varón. La erección del hombre tiene que estar ya en su punto más alto. De no ser así, el pene no encontrara su lugar fácilmente dentro de la vagina. Mientras, la mujer puede subir y bajar el culo dando más movimiento a la penetración.

Aunque pudiera parecer una postura aburrida, no hay nada más lejos de la realidad. Se trata de una postura que permite un contacto más duradero, calmado y sensual. La cama no tiene por qué ser siempre una batalla campal. Hacer variar  el ritmo del sexo es muy sano y divertido.

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