La aneyaculación. Causas y tipos

Aneyaculación

La aneyaculación es una disfunción sexual que se produce cuando un hombre llega al orgasmo y no eyacula, es decir, no expulsa semen por la uretra. Es una de las causas de la infertilidad en los hombres. Aunque no es una de las disyunciones sexuales más conocidas, la aneyaculación es  una de las más frecuentes entre la población masculina

Aneyaculación
Aneyaculación

Las causas más habituales de la aneyaculación son intervenciones quirúrgicas en la próstata, efectos secundarios de algunos fármacos, diabetes, ciertas lesiones medulares e incluso trastornos neurológicos. Sin embargo, también se puede producir debido a factores psicológicos, al igual que ocurre en otros trastornos similares como la eyaculación retardada, como sentimientos de culpabilidad, problemas de pareja, una educación sexual muy estricta o miedo a un posible embarazo.

La aneyaculación puede ser de dos tipos: Total o parcial.

– Total: Es cuando un hombre no puede eyacular, independientemente de la situación en que se encuentre. Este tipo de aneyaculación puede ser: orgásmica, si el hombre llega al momento del clímax, pero no expulsa semen o anorgásmica, cuando ni siquiera llega a tener un orgasmo. Es muy frecuente que en estos casos, el origen del problema sea físico.

– Parcial: Se produce en hombres que sólo lo padecen en algunas ocasiones. Puede ocurrir que masturbándose, en relaciones ocasionales o cuando tienen algún sueño erótico si eyaculen, pero cuando mantienen relaciones sexuales con su pareja no lo hagan. O que si eyaculen con la masturbación, pero no con la penetración. En estos casos, la causa de esta disfunción es por cuestiones psicológicas.

En algunas filosofías orientales, como el Tantra, consideran el semen como un fluido muy valioso que no se debe desperdiciar, ya que, su expulsión fuera del cuerpo se asocia con una pérdida de energía y destacan los beneficios que tiene conseguir llegar al orgasmo y no eyacular. Para conseguirlo han desarrollado algunas técnicas como ejercer una presión con los dedos sobre el perinéo justo antes de eyacular o llevar una respiración pausada y profunda que haga que la energía fluya por todo el cuerpo y, de este modo, evitar la salida del semen.

En cualquier caso, aunque estas técnicas puedan resultar beneficiosas, son consecuencia de un efecto voluntario de control de la eyaculación. Si padecemos  de aneyaculación porque se produce de forma involuntaria, debemos ponernos en manos de un especialista que nos ayude a solucionarlo.

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