Miedo a los juguetes eróticos

Algunos hombres tienen miedo a los juguetes eróticos de sus parejas

El miedo a los juguetes eróticos existe. Lamentablemente, parece bastante común que los hombres se sientan intimidados o inseguros acerca de los juguetes sexuales de sus mujeres. Cuando a una mujer le pasa esto, es probable que tenga dos preguntas en su mente. ¿Por qué tiene miedo a mis juguetes eróticos? ¿Se puede hacer algo al respecto?

Algunos hombres tienen miedo a los juguetes eróticos de sus parejas
Algunos hombres tienen miedo a los juguetes eróticos de sus parejas

En realidad, el miedo a los juguetes eróticos resido en la baja autoestima. A los jóvenes en la cultura occidental, a menudo, no se les enseña cómo llegar a ser hombres. Es frecuente que no estén dotados de una  gran capacidad de comunicación y que terminen con muy baja autoestima. Cuando se dan estas circunstancia suelen verse agravadas por una imagen irreal de un «hombre de verdad» perpetuado por los medios de comunicación, películas porno y en todo tipo de anuncios publicitarios. Suele suceder que el hombre joven sienta que si sus abdominales no están marcadas, carece de una polla enorme y no sabe cómo hacer  que las mujeres se corren en un abrir y cerrar de ojos, sienta que no es digno para tener una relación sexual satisfactoria con su pareja. En realidad, todo es baja autoestima.

Cuando un hombre con poca autoestima descubre los juguetes eróticos de su mujer pueden aparecer los fantasmas. Teme ser sustituido por los juguetes. Tiene miedo a que su pene no sea suficientemente grande, a que su cuerpo no esté los suficiente musculado. Teme no ser lo suficiente bueno en la cama. En realidad, el miedo a los juguetes eróticos no existe como tal, simplemente es un catalizador que hace que aparean el resto de los miedos reales de un hombre inmaduro.

Solucionar esto siempre es una buena idea. Al igual que con la mayoría de los problemas de relación, el miedo a los juguetes eróticos precisa de  un primer paso que es la buena comunicación. Una comunicación basada en hablar y,por supuesto, en escuchar. Pero no escuchar para ver qué se tiene que contestar, sino escuchar para ponerse en la situación del otro. Cuando la conversación no aparece de forma natural, convienen que alguien de el primer paso y anime al otro a hablar del tema.

Normalmente, con hacer ver al compañero asustado que los juguetes son, simplemente, un complemento que hace más excitante el sexo, suele ser suficiente. No se tratan, en ningún caso de un sustitutivo ni aparecen por limitaciones de nuestra pareja. Simplemente, son divertidos y nos ayudan a tener más posibilidades sexuales en la cama.

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