Filofobia. El miedo a enamorarse

Existen personas que padecen todo tipo de fobias. Desde los que sienten terror por las arañas, a los que temen a la oscuridad o los que tienen miedo a volar. Pero también existe un tipo de miedo que puede resultar paradójico, ya que, si evitamos lo que nos provoca ese miedo, tendremos una vida infeliz. Es la filofobia que es el pánico al amor o a estar enamorado.

Miedo a enamorarse
Miedo a enamorarse

La mayor parte de las personas que sufren de filofobia son hombres, aunque también podemos encontrarnos con mujeres que tienen miedo de enamorarse. A los hombres les resulta más fácil esconder sus sentimientos debido a que no está bien visto que manifiesten sus emociones públicamente. Por eso, cuando notan que empiezan a sentir algo por la otra persona, se buscan diversos trucos para luchar contra ese sentimiento, como buscarle constantemente fallos o defectos a esa persona y contárselos a terceras personas. Otras de las formas que tienen los filofóbicos de evitar tener lazos de afecto con alguna persona, es teniendo frecuentes relaciones sexuales. Piensan que con esta promiscuidad consciente no llegarán a sentir nada serio por ninguno de sus amantes.

El tipo de relación que tiene este tipo de personas es siempre superficial, tratando de evitar cualquier situación que les permita conocer a la otra persona con mayor detalle. Evidentemente, no hacen planes de futuro porque están convencidos de que esa relación va a terminar y, si mantienen las distancias, no les dolerá esa ruptura. El hecho es que tienen que centrar su atención y estar alerta para evitar situaciones “de riesgo” para evitar enamorarse. Mientras otras personas tienen la sensación de tener mariposas en el estómago, los que padecen de filofobia, sólo sienten miedo.

Como cualquier otro tipo de fobia, ante situaciones en las que se requiera de una respuesta concreta o impliquen cualquier tipo de compromiso, como ir a conocer a sus padres, la persona que presenta filofobia puede llegar a presentar diferentes síntomas físicos como sudoración, arritmias o sensación de ahogo.

Entre las causas que pueden provocar este tipo de fobia se encuentra haber recibido una educación muy rígida que incluso les haya provocado un sentimiento de inferioridad. Tienen la sensación de que si aman, se volverán vulnerables y, por tanto, les pueden hacer daño, por lo que se alejan de cualquiera que les provoque un sentimiento profundo. Para no perder su propio control, están dispuestos a renunciar al amor. Una complicada separación por parte de sus padres, distanciarse de un gran amigo o la pérdida de un ser querido, son otras de las causas de la filofobia. El miedo a una nueva pérdida hace que se vuelvan fríos y sin pasión.

Para tratar este tipo de miedo al amor se utilizan terapias de choque, hipnoterapia o PNL (Programación Neurolingüistica) con resultados bastante eficaces. Al contrario de lo que sucede en otro tipo de fobias, aquí podemos encontrarnos con pacientes que insistan en que “soy así” y no reconozcan que tienen un problema. Sin embargo, si consiguen superar esos temores, se convierten en personas muy cariñosas, entregadas y ardientes que cuidan mucho su relación de pareja.

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