La disfunción eréctil, sus causas orgánicas

Disfunción eréctil

La disfunción eréctil se define como la rigidez insuficiente de los cuerpos cavernosos del pene para permitir el normal desarrollo de las relaciones sexuales, especialmente la penetración vaginal. La disfunción eréctil resulta relativamente común. Este tipo de trastorno puede deberse a múltiples circunstancias. Hoy vamos a hablar de las causas orgánicas que pueden llegar a originar este problema.

Disfunción eréctil
Disfunción eréctil

La hipertensión, la diabetes, los trastornos hormonales o los trastornos neurológicos pueden estar en el origen de una disfunción eréctil. Las causas orgánicas pueden ser  muchas y muy diferentes y es posible actuar sobre la mayoría de ellas.

Todas las enfermedades que pueden afectar a las arterias pueden afectar a la calidad de las erecciones.  La aterosclerosis, es decir, el engrosamiento y endurecimiento de las arterias, es la causa principal de la disfunción eréctil de origen orgánico. Sin embargo, otros factores de riesgo pueden tener las mismas consecuencias como , por ejemplo, es el caso de la presión arterial alta, el tabaquismo, la dislipemia o la diabetes. De hecho, esta última, triplica el riesgo de disfunción eréctil.

Algunas enfermedades neurológicas también pueden llegar a causar disfunción eréctil. La esclerosis múltiple puede llegar a causar daños  my importantes en el sistema nervioso central lo que, sin duda, llegará a afectar, antes o después a la calidad de las erecciones. Las lesiones que afectan de cualquier manera ala médula espinal también pueden acabar suponiendo un problema para las erecciones. Cuando les sistema nervioso se ve dañado como consecuencia del abuso del alcohol, también puede llegar a provocar problemas eréctiles.

El uso prolongado de determinados tipos de medicamentos, también pueden causar disfunción eréctil. De hecho, probablemente ésta sea la mayor causa de problemas con la erección en lo que a origen orgánico se refiere. Los principales acusados de edita circunstancia suelen ser los antihipertensivos, principalmente los beta-bloqueantes, los fármacos que se utilizan como terapia hormonal, es decir, estrógenos y antiandrógenos agonistas centrales,los antidepresivos, los antiparkinson, los anticonvulsivos, las anfetaminas, y, en general, los opiáceos.

Como adelantamos al comienzo de la entrada, en una gran cantidad de casos es posible actuar sobre el problema. Para ello, lógicamente, es necesario conocer su origen.

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