La erección el pene

Erección

En realidad, una erección es la acción de ponerse rígido algo. Cuando hablamos del cuerpo humano son varias las partes que pueden alcanzarla. Los pezones y el clítoris son susceptibles de ponerse rígidos pero si hay una parte del cuerpo humano con el que relacionamos las erecciones, sin duda, ése es el pene. La posibilidad de erección del miembro sexual masculino hace que el milagro del sexo sea posible. Al menos, tal y como lo conocemos. Este estado de rigidez del pene se alcanza por la interacción de complejas reacciones a nivel psicológico, neurológico, vascular y endocrino.

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El pene esconde dos cuerpos cavernosos que, en realidad, son unas cámaras que se están rellenas por un tejido esponjoso y, también, rodeados por una membrana que tiene por nombre túnica albugínea. Mientras el tejido esponjoso está formado por músculos lisos, la albugínea se encarga de atrapar la sangre en estos mismos cuerpos. Cuando este sucede, nos encontramos ante una erección.

El pene, cuando está en erección, puede llegara a alcanzar muy diferentes formas, tamaños e inclinaciones. En la mayoría de los casos, un pene erecto no es completamente recto sino que tiene una curvatura más o menos marcada y, según el pene en cuestión, puede observarse hacia uno u otro lado. La heterogeneidad de los penes, tanto en lo que a su forma se refiere como en lo referente a su tamaño es muy grande.

El funcionamiento básico de la erección del pene es bastante sencillo e intuitivo. Cuando un varón recibe un estímulo sexual con la suficientemente intensidad comienza a producirse la erección. Los estímulos pueden llegar por muy diferentes vías. La vista, el tacto, el olfato o, incluso, el oído y el gusto pueden ser los receptores perfectos de estos estímulos. Una vez recibidos, el sabio organismo humano pone en marcha el mecanismo y la erección, normalmente, hace su aparición. Una vez conseguida la erección, todo resulta más fácil. Después de la eyaculación desaparece y no es posible conseguir otra más que esperando el tiempo suficiente, tras el denominado periodo refractario, o consumiendo fármacos adecuados, siempre bajo prescripción médica especializada y, en ningún caso, bajos autoprescripción.

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