La introducción al sadomasoquismo

Introducción al sadomasoquismo

A veces sucede que alguien quiere comenzar con su introducción al sadomasoquismo pero se enfrenta a una serie de problemas que pueden paralizar la iniciación. La mayoría de lis problemas, en realidad suelen estar dentro del propio individuo. En primer lugar, el que tiene curiosidad por acercarse a este mundo, suele enfrentarse a sus propios temores. Principalmente el temor a lo desconocido. ¿Qué me encontraré? ¿Y si no fuera lo que yo busco? Los miedos a contárselo a su pareja también son muy frecuentes en aquellos que quieren iniciar su introducción al sadomasoquismo. Pero, sin duda, los miedos más poderosos y extendidos están en el rechazo social que pudiera suponer formar parte de esta opción sexual.

Introducción al sadomasoquismo
Introducción al sadomasoquismo

La mejor forma de enfrentarse a todos esos miedos antes de comenzar en la introducción al sadomasoquismo, como suele suceder con casi todos los miedos, es tener la mayor cantidad posible de información. Si esto sucede, casi siempre los miedos desaparecen o, al menos, se minimizan. Por lo tanto, recurrir a aquellos lugares donde podemos recabar esta información, tan necearía para nosotros, es una excelente idea.

El sadomasoquismo no es, en absoluto, una práctica reservada para depravados como la ignorancia popular podría llegar a sugerir. El sadomasoquismo es una práctica sexual que dos o más personas eligen de forma totalmente libre y a la que, ellos mismos, ponen sus reglas y sus límites que, por supuesto, son pactados antes del desarrollo de la sesión. Cualquiera que pretenda su introducción al sadomasoquismo ha de tener muy presente este extremo.

Este tipo de actividad sexual, en contra de lo que pudieran pensar aquellos que no han comenzado su introducción al sadomasoquismo, se basa en el respeto a los compañeros sexuales lo que, en una gran número de casos, su práctica habitual o esporádica contribuye a reforzar los lazos afectivos de pareja si estos ya existieran o a crearlos si estos no existían aún. Las bases de una relación afectiva, cuando están fundamentadas en la construcción de la confianza mutua y de la honestidad, suelen llegar a ser mucho más sólidas que cuando estas circunstancias no se dan. En esta práctica sexual, sin duda, podemos encontrar randas dosis de estas variables.

 

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