Masturbarse en el trabajo

La mayoría de los hombres ha pensado alguna vez en masturbarse en el trabajo

Que levante la mano aquel que no haya pensado alguna vez en masturbarse en el trabajo. Cierto es que hay algunas profesiones que favorecen más esta práctica y otras que no la favorecen en absoluto. Por ejemplo, imagínate que trabajas en la oficina de una web de anuncios clasificados de prostitutas y es parte de tu trabajo ver constantemente fotos de tías que están tremendas, hablar con algunas de ellas o, incluso, escribir textos para un blog cuyo único contenido es el sexo. parece lógico que este tipo de trabajo suponga, al menos, una paja diaria. Sin embargo, otros tipos de actividad parece que no solo no favorecen sino que, por el contrario, hacen que masturbarse en el trabajo sea lo último en lo que se llegue a pensar. Un claro ejemplo es el del veterinario que asiste partos de vacas o que actúa como mamporrero en las montadas de sementales a las yeguas. Aunque hay gente para todo, no veo yo a nadie masturbándose en esas circunstancias.

La mayoría de los hombres ha pensado alguna vez en masturbarse en el trabajo
La mayoría de los hombres ha pensado alguna vez en masturbarse en el trabajo

Hace algún tiempo, llamó mucho la atención en los medios el caso de un juez de Oklahoma que resultó condenado a cuatro años de cárcel y una importante sanción económica por masturbarse en el trabajo. Efectivamente, el buen señor utilizaba una bomba de alargamiento de pene para masturbarse durando la celebración de los juicios. Sin embargo, su discreción era tal que practicó durante años esta técnica de forma furtiva y sin ser descubierto. Cuando, finalmente, se les sorprendió con las manos en la masa, la sala no cabía en sí de sorpresa.

En España también se dio un caso muy celebrado por los medios sensacionalistas. Un alguacil entraba a escondidas en las casas de algunas de sus compañeras de trabajo para vestirse con su ropa interior y masturbarse. Efectivamente, este no es un caso sobre masturbación en el puesto de trabajo, sin embargo, este señor, sin masturbarse en el trabajo sí que activaba una curiosa relación entre su actividad onanista y su actividad laboral.

Como en cualquier otro ámbito del sexo, si el hecho de masturbarse en el trabajo supone placer para algunos y ningún perjuicio para los demás, ¿qué problema hay?

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