La mujer perfecta para el sexo

La mujer perfecta para el sexo

La mujer perfecta para el sexo ha sido diseñada con todo lujo de detalles. Una conocida marca de preservativos, en un claro alegato machista, ha llevado a cabo un estudio sociológico en el que preguntaba a una importante muestra de varones sobre que´cosas considera importantes para “fabricar” a la mujer perfecta para el sexo. Los resultados son los que, a continuación, os relatamos.

La mujer perfecta para el sexo
La mujer perfecta para el sexo

La mujer perfecta para las personas encuestados debe tener los ojos claros. Más del 40% de los encuestados prefería que los ojos fueran azules o verdes. El resto se repartía entre los ojos marrones, negros, griese, color miel e, incluso, entre los que preferían un ojo de cada color, como, por ejemplo, David Bowie.

La mujer perfecta para el sexo debe rebosar dulzura a raudales por los cuatro costados. EL 60% de los encuestados aseguraba que la dulzura debía primar, incluso por cualidades como la inteligencia e, incluso, el sentido del humor que, por este orden, fueron las cualidades elegidas por los entrevistados.

El 68% de los hombres quiere que la mujer perfecta para el sexo estén bien formadas. Vamos, que tengan curvas. Incluso, la mayoría, preferían que el problemas viniese por exceso más que por defecto.

Los participantes en el estudio prefieren que su mujer perfecta sea muy femenina. Parece que no fascina aquella mujer que va con ropa deportiva todo el rato, aunque no eso el deporte lo que molesta. Al contrario, la inmensa mayoría prefieren que tonifiquen su musculatura con el deporte. Es el atuendo deportivo el que tira un poco para atrás. Respecto a la vestimenta, los tacones altos y las faldas y vestidos provocativos son los preferidos por al gran mayoría.

Estas cualidades se complementan con otras como el típico hoyuelo en el mentón, el cabello largo y suelto frente al corto o recogido y la capacidad para tomar la iniciativa en determinados momentos. Sin embargo, esto no es más que huna encuesta que se encarga de acumular tópicos, a menudo sexistas, que no tienen por qué ser universales. De hecho, la realidad es que cada uno de nosotros tenemos nuestro ideal de mujer perfecta para el sexo y no tiene por qué corresponderse con la que configuran en este estudio.

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