Tener sexo con una mujer el día que la conoces

Tener sexo con una mujer el día que la conoces

Tener sexo con una mujer el día que la conoces no es tarea fácil. Por supuesto, no estamos hablando de contratar los servicios de una prostituta. En ese caso, la tarea puede llegar a tener su dificultad pero resulta bastante más sencilla. No, estamos hablando de salir una noche, que te presenten a alguien y acabar con ella en el catre. Lo que viaje a ser tener sexo con un a mujer el día que la conoces.

Tener sexo con una mujer el día que la conoces
Tener sexo con una mujer el día que la conoces

La clave que permite llegar a tener sexo con una mujer el día que la conoces está en hacerla sentir cómoda. Por supuesto que es lo más difícil que hay en el mundo de las relaciones entre personas, conseguir que alguien se sienta realmente cómodo con nuestra compañía pero, una vez conseguido, todas las puertas se nos abren. Incluida la  que lleva a tener sexo con una mujer el día que la conoces.

Cuando todo se origina en una cita que ha resultado genial y en la que, incluso, se ha llegado a despertar cierta tensión sexual, lo mejor es no precipitarse. Trata de ralentizar el asunto. Cuando llegue el momento, propone ir a tu casa. Prepara algo de picar o, incluso, anímala a que te al¡yudo a preparar una bebida especial.

Forzar la situación nunca es buena idea. Y  menos si de lo que se trata es de tener sexo con una mujer el día que la conoces. recuerda que precipitarte es todo lo contrario de lo que ella necesita para abrirse. Por eso resulta imprescindible que esperes al momento adecuado para lanzarte al ataque. Mientras tanto, sé amable, hazla reír. En definitiva, haz que se sienta totalmente cómoda.

Los temas de conversación que has de utilizar, si lo que quieres en s tener sexo con una mujer el día que la conoces, han de ser divertidos. No trates de llevar la conversación por un lado sensual, Aunque pueda parecerte que te acerca a tus objetivos reales, en realidad no está haciendo más que alejarte de ellos, El truco de hacer reír a una mujer con anécdotas divertidas, incluso en las que te ridiculices un poco a ti mismo, siempre funciona.

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