La hibristofilia

Hibristofilia

La hibristofilia es la clara demostración de que, como decía a qué, ha de haber gente para todo. Hay mujeres a las que les atraen los hombres malos, eso es un hecho. En materia sexual, las personas solemos tener gustos diferentes. Y eso parece que está bien y garantiza la diversidad y que haya un espacio para todos. Hay mujeres que se mueren por unos zapatos sensuales. Otras se sienten especialmente atraídas por los pies de sus parejas. Los pies, la lencería o los azotes en el culo son algunas otras de las cosas que a algunas personas pueden provocar una tremendas excitación sexual mientras que a otros no loes provoca más que la más absoluta indiferencia. La hibristofilia es la atracción de determinadas personas por los asesinos y criminales en general.

Hibristofilia
Hibristofilia

Sí, has leído bien. ¿Ves como sí que iba a haber gente para todo? Hay gente que se siente atraída sexualmente por los criminales. A la parafilia en cuestión se le conoce como hibristofilia. Fue el sexólogo John Money quien se encargó de definir y catalogar como parafilia sexual, por primera vez, a la atracción por mantener relaciones sexuales con personas que realizan acciones tales como secuestrar, asesinar o robar al personal.

La forma popular de referirse a la hibristofilia es «Síndrome de Bonnie and Clyde», nombre este que, al menos, le da un carácter romántico a la cuestión en sí. Bonnie y Clyde son aquellos famosos ladrones y criminales que, fugitivos, allá por los años, 30 fueron capaces de mantener en jaque a la placía de varios estados de USA, generando un despliegue informativo sin precedentes en la época.

Según la prestigiosa publicación «Psychology Today», la hibristofilia se puede catalogar en dos variantes. A la primera de ellas se le conoce como pasiva, mientras que a la segunda se le conoce como agresiva y que, como su propio nombre revela, está dorada de un contenido violento de la que carece la primera. En cualquier caso, sea como fuere, el ser humano es, siempre, una cha de sorpresas y en el sexo, c¡por supuesto, no iba a ser diferente.

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