El tiempo de la eyaculación

Tiempo de eyaculación

¿Existe un tiempo normal para la eyaculación? ¿Diez minutos? ¿Cuatro minutos? ¿Horas? ¿Unos pocos segundos? ¿Hay unos tiempo anormales para ello? En realidad no es¡disten unos datos normales y otros que no lo son. En realidad, cuando hablamos de un problema con la eyaculación precoz lo que estamos haciendo es compararnos con nuestra pareja. Nada más.

Tiempo de eyaculación
Tiempo de eyaculación

Para que quede que esto es así, ¿existe alguna persona por aquí que haya oído hablar de la eyaculación precoz de las mujeres? ¿A que no? Al menos, ¿a que no con tanta frecuencia como oímos hablar de la eyaculación precoz masculina? Parece evidente que, de existir, no estaríamos ante un problema de similar envergadura. La diferencia, obviamente, radica en que, mientras el hombre, una vez eyacula no es capaz de continuar con el coito, la mujer, tras el orgasmo, puede continuar sin problemas con la relación. Para ser justos, es cierto que algunos hombres sí que son capaces de ello. Sin embargo, no es algo para nada frecuente.

La presión social, por supuesto, es la otra cara de la moneda en este asunto. Hay hombre que tienen auténticos problemas para eyacular. tardan mucho más de lo razonable en hacerlo y les supone  un importante problema. De hecho, cuando esto sucede, lo que tratan de hacer es, por sus propios medios, buscar estímulos que complementen los recibidos durante el coito para, en su caso, acelerar el procesos y conseguir alcanzar antes la eyaculación.

Sin embargo, está socialmente bien visto que las mujeres precisen de alguna ayuda adicional para alcanzar el orgasmo y, por el contrario, no sea tan aceptado cuando es el hombre el que precisa de esta ayuda adicional para alcanzar la eyaculación.

No resulta justo ninguno de los dos extremos. Ni considerar que los hombres siempre han de estar dispuestos para el sexo ni que los problemas que pueda tener uno d los miembros de la pareja puedan suponer la renuncia al placer de la otra parte. El orgasmo es una respuesta que, con naturalidad, alcanza nuestro cuerpo. Sin embargo, en ocasiones, es preciso entrenar ciertas cosas que nos ayuden a mantener un control sobre nuestras propias reacciones.

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