¿Las prostitutas disfrutan del sexo con los clientes?

Sexo y prostitución

El órgano sexual, tanto de hombres como de mujeres, como todos hemos podido comprobar, está dotado de un gran número de terminaciones nerviosas lo que los convierte en un potente receptor de sensaciones. Las mujeres que trabajan como prostitutas lo hacen por muy diferentes motivos. En unos casos puede que su situación económica les haya abocado a esta situación. Puede que, en otros casos, el entorno social haya sido lo determinante para hacerle llegar a ejercer la prostitución. En otros casos, es posible que, simplemente, sea una elección personal tan respetable como cualquier otra. Lo que sí está claro es que ninguna mujer ha llegado a ejercer la prostitución por la imposibilidad de disfrutar de sus órganos sexuales y, por lo tanto, del sexo.

Sexo y prostitución
Sexo y prostitución

Llegados a este punto, si una prostituta disfruta o no del sexo con un cliente no dependerá, en absoluto, de su profesión sino de las circunstancias que regodeen la situación. Lo que está claro es que, por supuesto, puede que determinadas prostitutas ejerzan su derecho a abstraerse de la relación sexual que están manteniendo y ocupar su mente con cuestiones que la distraigan del sexo. Pero, también, en determinadas circunstancias, una prostituta, puede disfrutar de una sesión de sexo con un cliente. Sólo es necesario que se den las circunstancias adecuadas. En general, con que el cliente no sea un horco, sea agradable, folle bien y alcance los niveles mínimos de higiene, basta para que, en caso de no tener otro tipo de preocupaciones en la cabeza, la mujer que ejerce la prostitución pueda gozar, como cualquiera de una sesión de sexo.

Claro que las cosas no son tan sencillas como parece. Cada mujer es un mundo y cada prostituta, como cualquier otra persona, tiene sus propias circunstancias personales que, en ocasiones, pueden llegar a ser incompatibles con el sexo con desconocidos y, en otras, sencillamente  no. Unas prostitutas, mientras copulan con un cliente, pueden estar haciendo mentalmente la lista de la compra para bajar al supermercado tan pronto se marche el cliente y, otras, pueden entregarse a la pasión como una amante desbocada. Todo depende de las circunstancias, del estado en que se encuentre la persona y, por supuesto, del cliente.

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