Se trata sólo de sexo

Se trata sólo de sexo

 Todos hemos escuchado alguna vez decir aquello de: «se trata sólo de sexo». Incluso, es bastante posible que tú lo hayas dicho alguna vez. Sin embargo, mantener una relación con alguien, por efímera que sea, únicamente para tener sexo no creo que sea viable en la especie humana. La interacción que, aún en ese supuesto caso, mantuviésemos con esa persona nos vincularía más allá del intercambio de caricias y fluidos. Para verlo en su justa perspectiva, vamos a poner un ejemplo que se entiende fácilmente. Si quedas a comer con una persona, podrías pensar que lo haces con la única intención de introducir alimentos en tu organismo. La respuesta, evidentemente, es no. Nunca se trata sólo de sexo. Siempre hay alguna cosa mas.

Se trata sólo de sexo
Se trata sólo de sexo

Vamos a dejar un momento la idea básica de mantener una relación en la que se trate sólo de sexo y vamos a continuar con la metáfora de la comida. Es evidente que para vivir necesitamos comer pero, ¿es igual de cierto que sólo comemos para continuar viviendo? Al margen de ingerir todos los nutrientes que necesitamos para continuar vivos, una comida se acompaña de salsas que la hacen más atractiva para nuestro gusto, la cocinamos para que su textura nos resulta más agradable y si, además, nos acompañamos de alguien para hacerlo buscamos que la compañía sirva también para mejorar el plato. Resulta evidente que no sólo comemos para nutrirnos.

De la misma manera sucede en el sexo. Mantener un encuentro sexual con otra persona nunca sirve solamente para saciar nuestra necesidad de sexo. El sexo, además de una necesidad fisiológica, es la posibilidad de disfrutar de un momento de placer único e irrepetible en unas circunstancias que también se hacen únicas e irrepetibles y que, en cierta manera, lo son, también por la compañía, por poco que nos despiertos desde el punto de vista sentimental. Las emociones y sensaciones que el sexo nos hace sentir provocan, de forma irremediable, que una relación no pueda ser sólo de sexo. Siempre hay más cosas.

Puedes volver a tener cuantos encuentros quieras con la misma o diferentes personas. Puedes llegar a sentir más o menos cosas por ellas. Puedes llegar a querer a repetir o desear no hacerlo nunca pero, en cualquier circunstancia, no debes olvidar que nunca se trata sólo de sexo.

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