La sexualidad

La sexualidad

Todos creemos saber casi todo lo que hay que saber sobre la sexualidad. Oímos todo el día hablar de sexo y participamos en este tipo de conversaciones. Sin embargo, mucho de lo que oímos y decimos es completamente inexacto en el mejor de los casos. Sólo si somos capaces de realizar un ejercicio de comprensión básica acerca de la complejidad de la sexualidad seremos capaces de distinguir entre la realidad y los mitos que, con frecuencia, rodean al sexo.

La sexualidad
La sexualidad

El ser humano, por definición, es un ser sexual. Desde el momento en que vemos la luz por primera vez es así y se mantienen así hasta el día de nuestra muerte.Nuestra sexualidad forma una parte básica en la conformación de asuntos de tanto calado como nuestra propia personalidad o nuestra manera de enfrentarnos a determinadas circunstancias.

Y es que la sexualidad es un asunto complejo que incluye muy diferentes cuestiones. Nuestro cuerpo, por supuesto, forma parte de ella, incluídos nuestros atributos sexuales, pero no únicamente ellos. Pero también hemos de tener en centra otra sucesiones vitales como nuestro sexo biológico, nuestra identidad de género, nuestras orientaciones sexuales. Aunque todos estos conceptos, en un principio, pudieran sonarnos a la misma cosa, evidentemente no es así y, sólo si los valoramos de una forma conjunta, podremos acercarnos a la identidad real de un individuo, como cualquier ser humano, eminentemente sexual por naturaleza.

Además de la conformación de nuestra sexualidad, hemos de tener en cuenta otras cuestiones como la forma de relacionarnos con nuestro propio cuerpo, cuáles son nuestros deseos y pensamientos sexuales cuál es nuestra actitud en la vida frente al encuentro sexual en general y cómo son nuestras conductas sexuales en relación a los demás y con nosotros mismos.

Por otro lado, nuestra sexualidad, siempre, en cualquier momento de nuestra vida, se presenta influenciada por nuestra biología, nuestra vida emocional, la propia vida familiar, nuestro nivel cultural y socioeconómico y, por supuesto, nuestra educación y experiencia en relación a la ética, la religión y la vida espiritual. Todas y cada una de estas variables son influencias muy potentes para la conformación de nuestra sexualidad.

 

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