El polvo rápido

Echar un polvo rápido

El polvo rápido es una de las modalidades de sexo más utilizada. De hecho, hay personas que sólo saben utilizar esta opción pero esto, como dicen los clásicos, es otra historia y deberá ser contada en otro momento. El «aquí te pillo aquí te mato», también es un clásico. En muchas ocasiones supone para quienes lo practican un suplemento de vitalidad y autoestima tremendamente satisfactorio. En general, las relaciones sexuales satisfactorias se basan en encuentros relajados sin prisas y a los que se puede dedicar el tiempo necesario para su disfrute. Sin embargo, el polvo rápido puede ser una alternativa más que válida para salir de la rutina y para aportar algo de sal y pimienta, por ejemplo a una relación de pareja más o menos estable.

Echar un polvo rápido
Echar un polvo rápido

Si hay algo que caracteriza al polvo rápido es esa sensación de excitación extrema que, casos siempre, lo acompaña. Dejarse llevar por la pasión sexual siempre es un buen indicativo y, no cabe duda, es un catalizador extraordinario de la libido. De hecho, ser espontáneo es una cualidad fundamental para poder disfrutar como merece este tipo de encuentro.

La velocidad a la que es conveniente realizar el polvo rápido hace que aumente el morbo. Cuando nos vemos en la necesidad de realizar algo con alguna presión extra, resulta inevitable sentir una mayor estimulación. Sin duda, dejarse llevar por los instintos desbocados se aparca a un lado la racionalidad para dejarnos inundar por el lado salvaje que todos alojamos en algún lugar de nuestro interior.

Es probable que en un encuentro sexual pausado nos distraigamos con cuestiones que no sean importantes para el desarrollo de la propia acción sexual. Sin embargo, esto no sucede, de ninguna manera cuando estamos hablando de un polvo rápido. En una situación así, lo único importante y, por lo tanto, lo único a la que la velocidad de la acción nos permite prestar nuestra atención es al acto sexual en sí mismo.

El polvo rápido, por lo tanto, parece una buena acción. Sin embargo, abusar de él tampoco es buena idea. De hecho, cuando nos limitamos a practicarlo asiduamente, la mayor parte de sus indicadores positivos se pierden, de manera que resulta recomendable dosificarlo.

 

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