La promiscuidad sexual

Promiscuidad

La promiscuidad sexual, en contra de lo que podamos pensar, ha estado presente a lo largo de la Historia desde tiempos inmemoriales. No hay más que darse una vuelta por los libros de historia para comprobar la presencia que tenía en la época romana. Nombres tan destacados como Calógula, Tiberio o Mesalina, además del lugar que les ha reservado la Historia, también deben tener un lugar destacado en lo que a las pasiones y la promiscuidad sexual se refiere. También otras civilizaciones antiguas como pueden ser la egipcia o la griega destacan ampliamente por la presencia del sexo promiscuo en sus hábitos sociales rutinarios.

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La promiscuidad sexual se define, principalmente, con el impulso sexual que presentan algunas personas de forma instintiva que les conduce a la práctica sexual casi compulsiva. Este tipo de condicionante está determinado, fundamentalmente, por una serie de factores biológicos, psicolçogicos y sociales que pueden variar según la persona y el momento histórico pero que, en todos los casos, coninciden en la gestación del impulso en el cerebro a través de una serie de estímulos que crecen hasta desembocar en este tipo de comportamientos.

Es el cerebro el que, a raiz del mencionado impuslo, comienza a liberar una buena cantidad de sustancias químicas que se encargan de desencadenar el deseo sexual que, inmediatamente, se transforma en el deseo de mantener relaciones sexuales. El impulso sexual, definitivamente, es el que terminad materializando lo que comenzó siendo un simple impulso mental. Las hormonas producidas suponen la base esencial en la que se fundamenta estet tipo de conducta instintiva. La vasodilatación de la pelvis termina provocando la erección, en el caso de los hombres, y la lubricación, en el caso de las mujeres.

Se suele pensar que la promiscuidad sexual tienen mayor respeusta entre los hombres que entre las muejres. Sin embargo, no existen datos ciéntíficos y sociológicos serios que sirvan de base para semejante afirmación, por lo que, en ausencia de una fundamentación sucficiente, no debemos llegar a conclusiones que puedan distrosionar el verdadero sentido de las cosas. En cualqueir caso, resulta más que probable que, en un periodo de tiempo no muy grande, surgan investigaceions que aporten luz al respecto.

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