Activar las zonas erógenas

Zonas erógenas

Las zonas erógenas, como todos deberíamos saber a estas alturas, son absolutamente fundamentales para practicar un sexo saludable y placentero. Ponerlas en marcha, en definitiva, activarlas para que aporten su parte a la experiencia sexual del individuo resulta algo completamente imprescindible. Las zonas erógenas no sólo son las más relacionadas con nuestro aparato sexual, tanto masculino como femenino, sino que podemos encontrar un buen número de zonas con esa sensibilidad especial y que, en ningún caso, están en zonas cercanas al glande o la vulva.

Zonas erógenas
Zonas erógenas

 Cuando pensamos en activar las zonas erógenas, ya sean las propias o las de nuestra pareja, lo primero que se nos pasa por la cabeza es utilizar el tacto como elemento fundamental. Por supuesto que el tacto puede propiciar sensaciones muy valoradas por todos nosotros pero, en absoluto, se trata de la única manera de ponernos en marcha. Las manos son un buen recurso, pero los labios o la lengua, también lo son. Por supuesto, existen otros muchos como unas palabras susurradas al oído con cierta intención o un soplido detrás de la oreja. Otro recurso que nunca falla es utilizar un pañuelo para privar a nuestra pareja de uno de los sentidos, en este caso de la vista, para potenciar el resto.

SI algo hemos de tener presente es que las zonas erógenas no son idénticas apea todas las personas. Si bien es cierto que existe un alto grado de afinidad, también lo es que pueden existir diferencias significativas entre deferentes personas. Así hay personas a las que les puede excitar que le laman los muslo y a otras no o personas que disfrutan con la estimulación de sus propios pezones y otras que no. La diferencia es uno de los rasgos característicos de la sexualidad del ser humano.

También hemos de saber que el desarrollo de las zonas erógenas cuenta con una parte desarrollada de forma innata con el propio crecimiento y evolución del individuo y otra parte que puede y trabajándose en su sensibilización desde las primeras experiencias sexuales. El tratamiento de cada una de estas zonas no puede ser el mismo y algunas formas de estimulación pueden ser efectivas para unas pero no para otras.

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