La prostitución en la antigua Roma

Prostitución en al antigua Roma

La prostitución en la antigua Roma estaba totalmente integrada en la sociedad. De hecho, mujeres y hombres solían frecuentar los lugares en los que se proporcionaban los servicios de prostitución. Muchas mujeres, especialmente las matronas, llegaban a pagar cantidades escandalosas por pasar una única noche con un gladiador. Sin duda, estamos ante una sociedad muy especial. Vamos a ver algunas cuestiones que nos acercan a cómo era la prostitución en la antigua Roma. Sin duda, nos servirá para entender muchas cosas del presente.

Prostitución en al antigua Roma
Prostitución en al antigua Roma

La poda de las ramas de los arboles, aunque parezca difícil encontrare conexiónn a priori, está en el origen del término «puta» y de la idea de prostitución. Y es que la celebración de la poda era una de las fiestas más aclamadas en la sociedad romana. Tras ella, aquellas mujeres que deseaban quedarse embarazadas eran azotadas de forma ritual con las ramas podadas. En honor a la diosa Puta, las sacerdotisas realizaban ofrenda prostituyéndose como parte de los festejos. Finalmente, el nombre de la diosa terminó por dársele a aquella personas que ejercía la prostitución.

Resulta curioso, pero, lejos de considerar la prostitución como algo pernicioso para la sociedad, en la antigua Roma se valoraba de forma muy especial a las personas que practicaban este oficio, llegándose a ser consideradas un bien social. La prostitución en la antigua Roma se consideraba un servicio social de los denominados imprescindibles.

La prostitución en la antigua Roma se practicaba en lugares habilitados para tal fin. De hecho, la construcción más común de las que existían para tal fin eran una especie de celdas que recibían el nombre de «fornices». De hecho, la degeneración lingüística de este término acabó convirtiéndose en el actual verbo «fornicar».

La prostitución en la antigua Roma era un oficio que estaba muy jerarquizado a nivel social. Para los romanos eran tres las clases de prostitutas que existían. en primer lugar, las denominadas «meretrix», que eran aquellas que, de forma autónoma, se ganaban la vida ejerciendo el oficio sin depender de ninguna otra persona más que de sus propios clientes. En segundo lugar estaban las denominadas «prostitutas», que podrían traducirse como «las que están dispuestas», que eran las que entregaban su cuerpo a quien ellas querían. Por último, estaban las denominadas 2pala», es decir, sin elección, que eran aquellas que aceptaban prostituirse ante cualquiera que pudiese pagar el precio acordado.

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