El sexo y la felicidad

Felicidad y sexo

Desde siempre hemos asociado el sexo y la felicidad. Sin embargo, parece que puede que no sea del todo así. La prestigiosa Carnegie Mellon University, de Estados Unidos, ha llevado a cabo un estudio cuyo objetivo consistía en analizar de una manera específica la relación, si la hubiera, entre el incremento de la actividad sexual y el aumento de la felicidad de las personas que sufren este proceso. Las conclusiones a las que llegó el estudio no son las que de forma intuitiva podríamos prever.

Felicidad y sexo
Felicidad y sexo

Para realizar el estudio aleccionaron un grupo de parejas que fueron asignadas, de forma aleatoria, a uno de los grupos en que se dividía el experimento social. Uno de los grupos era instado a duplicar su habitual número de encuentros sexuales mientas que en el otro grupo no habría ningún tipo de intervención. Con anterioridad, cada uno de los participantes en el experimento había facilitado algunos datos sobre su personalidad, su estado físico, sus hábitos sexuales, su nivel de felicidad y un largo etcétera.

El estudio se prolongó durante un periodo de tres meses durante los cuales, de forma diaria, se recogía información en varios cuestionarios en relación a diferentes temas relacionados con los comportamientos, algunas cuestiones de salud, estado de ánimo, sobre el nivel de felicidad en el que se incluirían y, por supuesto, sobre el número de relaciones sexuales que durante ese día habían mantenido.

Los investigadores, finalmente, concluyeron que no en todos los casos en los que la frecuencia del número de relaciones sexuales se tradujo en un aumento en la felicidad de la pareja en cuestión. En contra de todo pronóstico, la principal consecuencia, en la mayorías e los casos, no fue el aumento de la felicidad sino la disminución del deseo y de la forma de disfrutar del sexo y, sobre todo, del ánimo de las personas que experimentaban esta circunstancia.

Finalmente, parece pues que los autores de la investigación reflexionaban sobre estos resultados y llegaban a plantear que puede que lo que realmente suceda sea que el incremento en el número de veces que se practica el sexo lo que provoca es que no se vuelve a necesitar disfrutarlo con tanta intensidad.

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