Algunas parafilias (y III)

Algunas parafilias más.

 

Con algunas parafilias poco conocidas más, vamos a concluir, de momento, la serie de entradas dedicadas a las parafilias máss extrañas y que, por lo tanto, resultan menos conocidas para la gran mayoría de la gente. De la misma manera que hicimos en las dos entradas anteriores, no vamos adejar la ocasión de aclarar que cualquier tipo de práctica sexual resulta perfectamente respetable si se realiza por adultos que, de una manera libre e informados de las consecuencias de sus actos, decide ponerla en práctica sin perjudicar de ninguna manera a otras personas. Vamos a por algunas parafilias raras más.

Algunas parafilias más.
Algunas parafilias más.

La amomaxia es una de las parafilia más curiosa y que, sin saberlo, ha practicado mayor número de personas. El dato no es científico, en realidad, se trata de una estimación sin iningún rigor estadístico pero, puestos a apostar, apostamos a que no se dsitancia mucho de la realidad. En cuanto leáis que la amomaxia es la parafilia que consiste en la excitación que produce realizar el acto sexual en el interior de un coche aparcado, sé que la mayoría me daréis la razón.

El anaclitismo es la parafilia que consiste en alcanzar un alto nivel de excitación sexual a través de la realizadión de actividades que realiábamos cuando éramos bebés o niños muy pequeños. Algunas parafilias son dificilmente explicables y, sin duda, esta lo es. Seguro que Freud tiene algo que decir al respecto. Que te pongan a orinar en un sitio determinado, que te coloquen unos aptucos o, incluso, que te cambién el pañal es lo que más les excita a las personas que practican este tipo de juegos sexuales.

Algunas parafilias más de las menos conocidas podrían ser el androidismo, o la excitación sexual con los muñecos o robots de apariencia humana, la andromimetofilia, que es la atracción sexual por las mujers vestidas de varones, la antolagnia, que consiste en alcanzar la máxima excitación sexual al oler determinados tipos de flores, o, por citar algún ejemplo más, la aracnofilia, que consiste en alcanzar la excitación sexual al jugar con arañas. A pesar de la larga lista, son tantas las que se nos quedan en el tintero que probablemente, en algún momento retomemos este asunto.

 

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