Manual para comer penes

Comer penes

Comer penes es algo que está a la orden del día. El sexo oral, en cualquiera de sus variedades es algo tan natural como el propio sexo. Sin embargo, a veces sucede que hay personas que no están muy por la labor. En general, cuando esto ocurre es porque la persona en cuestión se ve superada por una buena cantidad de mitos al respecto. En casi todos los casos, una vez que lo prueban no solo deja de parecerles tan dramático sino que, en casi todos los casos, se despojan de los prejuicios para siempre. Con el fin de tratar de ayudar  las personas que se encuentran en esta situación, vamos a proponer nuestro modesto manual para comer penes.

Comer penes
Comer penes

Lo primero que has de tener en cuenta antes de ponerte a comer penes es que debes despojarte, cuanto antes, de todos los miedos que te acechen. El miembro viril masculino no es, ni mucho menos, el enemigo. No como. Más bien es al contrario, ansía ser comido.  Perder el miedo, como para otras muchas cuestiones relacionadas con el sexo, es, en la mayorías e los casos el único obstáculo a salvar antes de ponernos a la tarea.

Lo mejor que puedes hacer cuando te has decidido a comer penes es ponerle todo el entusiasmo posible. Independientemente de la forma, el color, la tetara o el tamaño que pueda tener la polla en cuestión se trata solamente de eso, una polla que busca satisfacción sexual y que trata de ofrecerla. Al final, casi todo se reduce a esto. Proceder a la tarea con la mayor diligencia posible permite que ambas partes se relajen y se concentren únicamente en la práctica sexual que, al fin y al cabo, es lo que nos ocupa.

Ni que decir tienen que los niveles de higiene, tanto del pene succionado como de la boca succionadora han de ser de primer orden. De no ser así, por un lado existiría el problema de transmitir o adquirir algún tipo de infección, circunstancia esta en absoluto deseable y, por otro lado, también existe la posibilidad real de causar una mala imagen en nuestro compañero o compañera de juegos sexuales pudiendo llegar, incluso, a frenarles el seseo sexual por falta de higiene, cosa que resulta profundamente molesta y violenta para ambas partes.

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