La aversión al sexo

Aversión al sexo

La aversión al sexo es algo que, en determinadas circunstancias, puede llegara a sucedernos a cualquiera. Son muchas las razones por las que una personas puede llegar a perder todo tipo de interés por el sexo. Incluso en el caso de que, anteriormente, haya tenido una vida sexual activa y completamente normal. Sin embargo, determinadas circunstancias pueden conducir a la aversión por el sexo. Algunas de las más recurrentes son la llegada de la menopausia, la jubilación o un divorcio. Pero existen otro tipo de causas más comunes como pueden ser la depresión, el estrés o la fatiga.

Aversión al sexo
Aversión al sexo

Es muy importante que diferenciemos entre la pérdida del deseo sexual y la aversión al sexo. Puede que determinada situación temporal en nuestra vida nos haya hecho pasar por un mal trance que, finalmente haya degenerado en una reducción parcial o total del deseo sexual. En la mayoría de los casos estas situaciones son totalmente reversibles. En cualqueir caso, se caracterizan por la falta de interés por el sexo, Sin embargo, en el caso de la aversión al sexo, estamos hablando de rechazo absoluto, de sentimiento de asco frente a la posibilidad de mantener relaciones sexuales.

Los síntomas que experimenta una persona que sufre aversión al sexo son , principalmente, todos aquellos que generan malestar físico por la posibilidad de verse envuelto en un encuentro sexual. En las situaciones más graves, podemos llegar a caern, incluso, en ataques de pánico, caracterizados por la aparición de mareos, de dificultades para respirar con normalidad, taquicardias y una sensación intensa de miedo.

La terapia psicosexual suele ser el tratamiento más efectivo par alas personas que padecen algún tipo de aversión al sexo. GEneralemnte, el psicólogo especializado en sexualidad tratará de buscar el origen del problema a lo largo de las terapias. Frecuentemente el transtorno está asociado a la relación con el cónyuge, por lo que, en estos casos, la terapia de pareja suele ser bastante recomendable. Además de las terapias que los profesionales tengan a bien recomendar, el uso de medicamentos puede ser adecuado en determinados casos.

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