El sexo espontáneo

Sexo espontáneo

El sexo espontáneo, en realidad, es algo que está más cerca del mito que de la realidad. De la misma manera que, por ejemplo, no comemos cuando nos invade el hambre sino que nos ponemos unos horarios para hacerlo, o que no dormimos cuantos nos entra el sueño, sin más, sino que establecemos unos horarios para ello, en el sexo también es conveniente establecer unas rutinas. Cuando esto sucede, el cuerpo se adapta a la situación y acaba demandándolo. Por supuesto que, por seguir el ejemplo, a veces entra hambre a horas no habituales y, no cabe duda, es un gustazo poder saciar ese hambre imprevista con algún piscolabis que nos alegre el día. Con el sexo, a nadie se le escapa, sucede lo mismo. En cualquier caso, esperar al sexo espontáneo, no debe ser la prioridad.

Sexo espontáneo
Sexo espontáneo

Sin embargo, pese a ser algo para lo que se pueden establecer rutinas, parece que somos más exigentes que para la comida, el sueño o cualquier otra actividad vital. Parece que deben alinearse una serie de circunstancias sin las cuales resulta imposible ponernos en marcha. Esperar al sexo espontáneo requiere interpretar las señales del otro, que ambos dejemos de pensar en otras cosas y coincidamos en tiempo, espacio e intenciones. Por supuesto que, en ocasiones, se puede dar, pero esta no debe ser la única posibilidad ni muchísimo menos.

En realidad, cuando queremos que surja el sexo, lo que estamos haciendo es buscar la manera de que nos apetezca mucho llevarlo a cabo. No se trata de ponernos a analizar nuestro deseo sexual de forma fría y las posibilidades que, objetivamente, tenemos para realizar un acercamiento a nuestra pareja sin que nos rechacen. Es más, cuando esperamos que surja el sexo espontáneo y no lo hace, ponemos como excusa cualquier coas que tenemos a mano para evitar la frustración cuando, en realidad, lo único cierto es que al sexo también hemos de ayudarle a emerger de nuestros adentros.  El roce físico es la mejor medicina contra la abstinencia sexual. Nada estimula más el sexo que la cercanía de un cuerpo que nos desea.

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