Acariciar las zonas erógenas (y 2)

Zonas erógenas 2

Escribíamos de las zonas erógenas en nuestra anterior. También sobre  cómo acariciarlas. Hoy vamos a continuar el repaso a las zonas más importantes en el mundo de la erótica y de la sensualidad.  Las mujeres son especialmente sensibles a las caricias. Por eso resulta tan importante saber estar a la altura de las circunstancias. Conocer las zonas erógenas con precisión resulta muy útil. Créeme.

Zonas erógenas 2
Zonas erógenas 2

Los pechos son una de las zonas más erógenas de la mujer.  Los masajes hacen llegar a la mujer directamente al grado máximo de excitación. Los pechos tienen un papel vital a la hora de poner caliente a una mujer. Incluso pueden garantizar la llegada del orgasmo.

El secreto de un buen masaje en los senos es no tener prisa. Las caricias bien dadas en esta zona tan femenina pueden llevar a la mujer a vivir un  orgasmo sin necesidad de penetración. Pruébalo. No lo dudes.

¿Cómo hacerlo? Los pechos hay que empezar a acariciarlos de forma giratoria. Los laterales se acarician con los pulgares. A la vez,  se desplazan las manos en diagonal. Siempre desde un lado de las costillas hasta el hombro contrario. Luego, con la punta de los dedos se rozan y se juega con los pezones. Nunca falla. Siempre con delicadeza. Con mucha delicadeza.

El clítoris es el órgano del placer femenino por excelencia. Se trata de un perfecto compañero de los juegos sexuales. Una buena estimulación es, sin duda, una de las experiencias más agradables que puede vivir una mujer. Sin duda.

Las caricias manuales, a través de los dedos, son un clásico que nunca fallan. Eso sí, a veces, hay que recurrir a los lubricantes para permitir que los dedos se deslicen con más facilidad. Los lubricantes siempre ayudan. De hecho, incluso pueden ser muy excitantes. De este modo, si se quiere añadir más pasión, siempre podemos recurir a la lengua. Si te atreves.

El culo es otra de las zonas erógenas femeninas. Además, concentra muchas terminaciones nerviosas. Esto facilita la estimulación. Así pues, los golpecitos, los pellizcoso o las fricciones son ideales para excitar a una mujer. Acariciar las nalgas y el perineo puede ser el detonante de una explosión sensual de máxima excitación. ¿Cómo? Con la ayuda de un aceite, el rozamiento comienza a ser más intenso. Así hasta alcanzar la máxima excitación. ¿No lo va as a intentar?

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