Jugar con el clítoris

El clítoris

Jugar con el clítoris es el mejor camino para que una mujer llegue al orgasmo. Sin embargo, para hacerle alcanzar el éxtasis hay que ir probando nuevas maneras. Se trata de ir renovando la técnica. El clítoris es el órgano del placer femenino por excelencia. Es un perfecto compañero de  juegos sexuales. Una buena estimulación es, sin duda, una de las experiencias más agradables que puede vivir una mujer. Sin embargo, cuando no se varía la técnica, el placer más intenso puede terminar no proporcionando toda la satisfacción deseada.

Hay muchas formas de acariciar este punto de la anatomía femenina para dar placer máximo. Con los dedos. Con la lengua. Con posturas nuevas de penetración. Las caricias manuales a través de los dedos son un clásico que nunca fallan. Eso sí, a veces hay que recurrir a los lubricantes para permitir que los dedos se deslicen con más facilidad.Casi todo vale si se hace bien. Prueba. Investiga.

Si se quiere añadir más pasión, siempre se puede usar la lengua. Delicadas succiones con la boca proporcionan momentos muy placenteros. Pero no solo se debe acariciar el clítoris. Las paredes de la vagina, zona de paso obligada para el pene, también pueden y deben ser acariciadas para ir preparando el terreno y conseguir un orgasmo pleno. Lo que le rodea también es importante.

El clítoris se esconde tras un capuchón que pide ser estimulado previamente hasta dejarlo expuesto. Una vez fuera es buena idea jugar con la lengua por encima. La variación de ritmos y velocidades es ideal para una estimulación 100% orgásmica. Es indispensable que el clítoris esté bien lubricado para evitar dolor.


Te recomendamos la técnica de la estimulación espaciada. ¿La conoces? Te la explicamos si no es así. Hay que usar la lengua para producir embestidas ascendentes hacia la delicada parte inferior del glande del clítoris. Este jugueteo provoca unas cosquillas de lo más agradables. Nunca falla. ¿No lo crees? Pruébalo. Verás como es un éxito.

Los masajes no solo se dan en la espalda, los pies o en la cabeza. ¿No lo habías pensado nunca? Pues sí. Y es que los dedos pueden llevar al éxtasis si se saben usar. Mediante movimientos circulares lentos, son la clave para una estimulación orgásmica. Todo un clásico.

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