La pareja en las dificultades sexuales masculinas

La pareja en las dificultades sexuales masculinas

Las dificulades sexuales masculinas pueden aparecer. La figura de la pareja en estos casos es fundamental. Un ejemplo de dificultad sexual masculina es la eyaculación precoz. Otro puede ser la eyaculación retardada. Por supuesto, otro puede ser la impotencia. La pareja, en estos casos, tiene un papel muy relevante. De hecho, resulta fundamental en este tipo de dificultades. Según su comportamiento, tanto puede entorpecer como ayudar a que se resuelvan estos problemas. En consecuencia, resulta determinante para que aumente o disminuya el nivel de satisfacción de las relaciones sexuales.

La pareja en las dificultades sexuales masculinas
La pareja en las dificultades sexuales masculinas

A menudo nos encontramos con situaciones en los que los problemas sexuales se centran en quien presenta el síntoma. Esto suele ocurrir tanto a las mujeres como a los hombres. Por ejemplo, si el hombre no consigue tener una erección, es su problema. Por tanto, es él quien necesita ayuda. Ampliar el foco de la situación resulta fundamental. Se trata de incluir a la pareja en las dificultades sexuales. El problema no es solo de uno.

En general, todas las conductas y actitudes que aumentan la tensión, el estrés o la frustración en la persona que sufre las dificultades, solo alimentar más el problema. Una mujer puede hacer más grave la situación. Por ejemplo, enfadándose por la falta de respuesta sexual. O por no haber llegado al orgasmo. Estas reacciones provocan que la sensación de fracaso o frustración sea vivida mucho más intensamente. En consecuencia, puede empeorar aún más el síntoma. Y eso es un problema.

Se trata de que la pareja pueda favorecer que haya un clima de calma y tranquilidad. Especialmente durante los momentos de intimidad. Esto se consigue con una actitud empática y comprensiva. Procurando rebajar la presión de tener que mantener relaciones sexuales.

Si la pareja suele presentar el problema con frecuencia, rebajar el nivel de exigencia y fijar como objetivo disfrutar de los momentos de intimidad sin la necesidad de tener sexo, puede ayudar a superar el pánico y la frustración que se ha generado con el tiempo. Normalizar el problema ayuda.

En cualquier caso, lo que resulta fundamental es que ante problemas de este tipo, acudamos a la consulta de un especialista.

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