Las caricias que más les gustan

Caricias

El cuerpo de una mujer se presta a las caricias. De eso no cabe ninguna duda. Sin embargo, no todas las caricias son iguales. Hay una para cada situación y momento. Ninguna mujer queda indiferente ante una buena colección de caricias. Nada les resulta más excitante. Por ello, hemos confeccionado con algunos de los  gestos eróticos que en general son preferidos por ellas. ¿Cuántos de ellos conocías?

Caricias
Caricias

La primera de las caricias son los besos en el cuello. Puede que se haya recogido el pelo en un moño. O una cola. Ha dejado descubiertos los hombros, el cuello y la nuca. Sin duda, se trata de una zona muy erótica en la que fijarse. Prueba con ellas. No te arrepentirás de hacerlo.

Otra de las caricias preferidas por las mujeres son los mordisquitos en la oreja.  Te acercas a ella para susurrarle palabras excitantes. Olvídate de los besos sonoros. Son contraproducentes. Te has de acercar al lóbulo, un lugar que alberga tesoros desconocidos. No dudes, déjate llevar. Lentamente. Así, muy lentamente.

Un clásico de las caricias es el masaje en la espalda. Le puedes regalar infinidad de besos y caricias. Hay que frotarla, darle golpecitos y dibujar formas con el dedo. Después se puedes dirigir hacia una zona particularmente sensible: el nacimiento de los pechos. Separa suavemente sus brazos y recorre con el dedo el camino que baja del omóplato a la axila.

Otro clásico es la caricia a los pechos. Coger el pecho con toda la mano. Con suavidad, pero con firmeza. Sentir como se endurece el pezón. Desplegar los dedos y llevar la palma hacia la punta.

Para maximizar el placer, describre círculos en el pecho con el dedo. Acercándote hacia la areola. Se percibirá en los pechos las pequeñas granulaciones que acentúa la excitación.

No cabe duda de que los muslos son una promesa de voluptuosidad aún por descubrir. Se puede empezar deslizando una mano en su superficie. Mueve suavemente hacia arriba y hacia abajo. Con un gesto admirativo. Aumenta la velocidad. Aprieta y palpa el muslo como para asegurarte de que está ahí. Después, aventúrate hacia la cara interna. Sin duda, un éxito asegurado.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

INFORMACIÓN BÁSICA SOBRE PROTECCIÓN DE DATOS

Finalidad: Publicación de comentarios. Legitimación: Usted consiente el tratamiento de sus datos para las finalidades indicadas. Destinatarios: No tenemos previsto ceder sus datos a terceros, salvo por obligación legal. Plazos de conservación: Los datos proporcionados a través de este blog serán conservados mientras exista un interés mutuo. Derechos: Tiene derecho a acceso, rectificación, supresión, portabilidad y oposición, como se explica a continuación. Información adicional: Puede consultar la información adicional y detallada sobre Protección de Datos como se explica en nuestra Política de Privacidad.