¿Por qué tenemos problemas sexuales?

Problemas sexuales

¿Por qué tenemos problemas sexuales? Buena pregunta. Espero que estéis de acuerdo conmigo en que la sexualidad es uno de los placeres de la vida. Es evidente que, como seres humanos, podemos disfrutar plenamente de neustra sexualidad. Tanto en soledad como en compañía. Pero, si podemos ejercer libremente nuestra sexualidad: ¿por qué tenemos problemas sexuales?

Problemas sexuales
Problemas sexuales

Aquí no trataremos casos donde hay una causa médica que dificulte la sexualidad. Hablaremos de otro tipo de problemas. De las dificultades en la sexualidad debido a causas psicológicas.

A menudo, los problemas sexuales son relacionales. Es decir, específicos de la dinámica relacional de la pareja. Sin embargo, otras veces pueden ser debidos a vivencias relacionadas con el sexo que nos han marcado de alguna manera. Estas situaciones no son objeto de este post. Aquí, en términos generales, trataremos de creencias individuales y relacionales que tanto pueden servir para parejas heterosexuales como para otras orientaciones sexuales.

¿Cómo es que una de las actividades más placenteras que podemos hacer con nuestro cuerpo, se vuelve una fuente de dificultades innumerables? Hay ciertas creencias populares, transmitidas de generación en generación, vinculadas a los roles. Otras vinculadas a cuestiones de género. En general, la falta de información es la responsable.

El orgasmo del hombre tiene que pasar siempre, no se puede aguantar. Hay que pensar en el otro más que en uno mismo durante el acto sexual. El orgasmo es el objetivo. Al hombre se le debe levantar siempre, si no quiere decir que no le gusto. La mujer que nunca tiene ganas es porque es frígida.
Las mujeres no se masturban, eso es cosa de hombres. Mitos, mentiras y más mitos y más mentiras.

Sin duda, este tipo de comentarios no facilitan la fluidez de los encuentros sexuales. Nos hacen interpretar lo que ocurre en las relaciones a partir de estos filtros. Nos tomamos mal muchas cosas que en principio. La mayoría  no deberían ser motivo de disgusto. Ni mucho menos.

A todo esto le podemos añadir las dificultades de pareja. Es decir, las dificultades relacionales. Las dinámicas que se crean en las parejas de exigencia o de juicio. Si juntamos todas estas cuestiones, parece normal que aparezcan los problemas sexuales.

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