El mundo de los heteros curiosos

Heteros curiosos
La última moda son los heteros curiosos. Al menos es como les gusta que les llamen. Puede que sea por prejuicios, por miedo o quién sabe. El caso es que no son otra cosa que bisexuales a los que no les gusta reconocerlo públicamente. La verdad es que la expresión “heteros curiosos”, hay que reconocer que tiene cierta gracia. De heceho, por qué lo vamos a negar, a nosotros nos encanta. ¿A ti no?

La mayoría de las mujeres, antes de meterse en faena con otra mujer, ya han realizado algún acercamiento. Desde un beos inocente pero lleno de sensualidad entre dos mujeres hasta un encuentro más fogoso en el baño de cualquier discoteca. El caso es que, una mujer, antes de meterse abiertamente en la cama de otra, ha tenido un periodo de no reconocimiento de su bisexualidad. El mundo de los heteros curiosos. En el caso de las mujeres.

El caso de los hombres es diferente pero, al final, en lo importante, es exactamente igual. Es mucho más dificil que un hombre haya tonteado con otro antes de reconocerse abiertamente atraído por él. Los estigmas sociales son más grandes por lo que, cuando se aventuran a liarse con otro tío, suelen lelgar hasta el final. En cualquier caso, igualmente, pasan por un periodo de no reconocimietno de su bisexualidad. De nuevo, el mundo de los heteros curiosos. Esta vez de los hombres.

Es cierto que, hasta no hace mucho tiempo, la homosexualidad era un tabú. Además, el caso de la homosexualidad femenina, aún era menos tolerada. Precisamente ahí está el origen del no reconocimiento expontáneo de la condición bisexual. Por eso, al menos durante un periodo de tiempo, las personas en esta situación prefieren no reconocer su bisexaulidad escudándose en este bonito eufemismo. Sin duda, por el miedo que, una vez, tuvieron a ser vistos con los ojos de la atrasada sociedad que los juzgaba.

Afortunadamente, la evolución social ha transcendido a esta situación de persecución. Al menos en los lugares más cosmopolitas. De esta manera, declararse perteneciente a la familia de los heteros curiosos es más un snobismo que una necesidad real de esconder la propia sexualidad por las represalias sociales.

 

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