El sexo sucio, por favor

Sexo sucio

Woody Allen decía que para ser bueno, el sexo tiene que ser sucio. No cabe duda de que, en sí mismo, el sexo ya es algo bastante sucio. Por mucho que usemos ropa interior de encaje, el sexo es así. Se trata de algo animal. Si lo miramos con detenimiento, las posturas sexuales más utilizadas son compartidas por muchas especies animales. De hecho, suele pasar que, de golpe, una persona pase de leer a Benedetti a estar a cuatro patas recibiendo envestidas sin solución de contunuidad. ¡Cómo es la vida!

En realidad, además del componente animal y sucio del sexo, también tiene otro componente espiritual. No cabe duda de que compartir una sesión de sexo es la máxima expresión de la intimidad que dos personas puedan llegar a alcanzar. No debemos olvidar que el sexo, al fin y al cabo, no deja de ser un intensísimo intercambio de energía. El más intenso.

Pese al componente de suciedad que resulta inherente al sexo, es inevitable que exista un buen número de gente con prejucios al respecto. Desde la aprensión al semen, hasta el asco por la saliva, pasando por la antipatía hacia el flujo vaginal, la lista de fobias hacia los fluídos presentes en nuestras relaciones sexuales puede llegar a ser muy extensa. No cabe duda.

Está claro que aunque tenga su gracia que el sexo sea sucio, la higiene debe ser algo relativamente presente en nuestra vida sexual. La higiene nunca está de más. Aunque mejor sin obsesionarse. Tampoco debe ser algo ausente por completo. No en vano, desde aquí consideramos que en la cama es en el único lugar en el que la educación y las formas no deberían existir. Buen sitio para olvidarse de ellas. ¿No crees? Probablmente, el mejor.

Pero, en realidad, ¿qué es el sexo sucio? La respuesta no es sencilla. No se trata de algo que deba estar tipificado. ¿No os parece? De hecho, como en todo lo relacionado con el sexo, la respuesta será muy diferente dependiendo de quién sea quien se haga la pregunta. Esto es así. No cabe duda.  Lo que a una persona le puede parecer lo más normal del mundo en lo tocante al sexo, a otra le puede parecer algo absolutamente excepcional. Eso está claro. Sin duda, ahí está la grandeza de las posibilidades que se abren a nuestro paso.

 

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