Enfermedades sexuales: la endometriosis

Endometriosis

Es posible que hayas oído hablar en alguna ocasión de la endometriosis. Se trata de una enfermedad relacionada con la sexualidad. Es un transtorno de los denominados hormonodependientes. En España afecta a un 15% de las mujeres en edad de tener hijos. El transtorno puede afectar a una mujer que lo padece desde su primera menstruación hasta la menopausia. Incluso, en algunos casos, la endometriosis puede llegar a darse en mujeres que han superado esta etapa.

En algunas ocasiones, la endometriosis va a sociada a otros transtornos. En los casos más extremos, puede llegar a relacionarse con al infertilidad. Esto sucede en más del 25% de las mujeres que padecen esta enfermedad, lo que hace que la cifra sea bastante significativa.

El dolor pélvico es una de las características que se dan en esta enfermedad y que nos permite detectar la patología. Hasta en el 90% de los casos, la endometriosis provoca reglas dolorosas en las mujeres que la padecen. Un porcentaje miuy significativo, hasta el 40%, también puede llegar a padecer dolor en el transcurso de sus relaciones sexuales.

Los sangrados uteriones anormales son frecuentes en las mujeres que padecen endometriosis. De hecho, el manchado entre menstruaciones es un sítoma común que permite identificar la patología que nos ocupa. Existen otro tipo de síntomas pero son menos frecuentes que los anteriores y no tienen por qué darse en personas que padecen la enfermedad. Aunque en ocasiones lo hacen. Algunas de estas situaciones, por ejemplo, son los derrames de pleura o episodies de ciática.

En la actualidad no existe un tratamiento eficaz que permita acabar con la enfermedad. Lo que sí es posible es tratar sus síntomas de una manera efectiva. En este sentido, los analgésicos resultan bastante efectivos en la mayoría de los casos. En ocasiones, la cirugía puede llegar a ser una solución óptima.

La endometriosis se da cuando las células del endometrio, por algún motivo, se desplazan fuera de su espacio en el útero. Cuando esto sucede, el tejido se adapta a su nueva ubicación y puede hacerlo en lugares como el abdomen, los ovarios o el intestino. Esta situación es la que provoca todos los síntomas descritos.

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