Qué es la zoofilia

Estamos seguros de que has oído hablar de la zoofilia. De lo que no estamos tan seguros es de que, de verdad, sepas en qué consiste. Resulta muy habitual que se confunda la zoofilia con el bestialismo. La característa principal de la zoofilia es la capacidad de excitación sexual que llegan a producir determinados animales. Sin embargo, la práctica de sexo con animales no es zoofilia, como mucha gente erróneamente. Esta práctica sexual recibe el nombre de bestialismo.

Como todos sabemos, la sexualidad es una parte que debe ser absolutamente fundamental en la vida de cualquier ser humano. No podríamos ser personas completas si no tuviésemos la capacidad para vivir nuestra propia sexualidad. Lo lógico sería pensar que lo que nos despierte el deseo sexual sea otra personas con capacidad y madurez para mantener relaciones. Lamentablemente, en ocasiones esto no funciona así.

Hay determinadas personas que experimentan una clara atracción sexual por alguien o algo que no responde a este perfil. En estos casos puede llegar a ser un problema. Un problema muy serio. No creo que sea necesario dar muchos detalles para que todos entendamos el alcance que podría tener la situación. La zoofilia puede ser uno de estos casos. Sin duda es así.

Resulta habitual que las personas que alguien que se siente atraído por alguien o algo que se sale de lo habitual aaben sintiéndose mal por la excitación que experimentan. En ocasiones no solo la sociedad rechaza determinadas atracciones sexuales sino que el propio sujeto puede llegar a rechazarlas aunque no sea capaz de controlarlo. Eso es así.

En el caso de la zoofilia, además de no ser bien vista por la sociedad, de ser rechazado, generalmente, por las personas que lo padecen se les una otra variable más: es una parafilia que, de consumarse, daña a otro ser vivo. Hay  ocasiones en las que la atracción no se limita al ámbito sexual sino que también pueden llegar a sentir atracción afectiva por el animal en cuestión. Curioso.

En culaquier caso, si la zoofilia se queda ahí, en atracción sexual pero sin consumar la cópula, no deja de ser algo inevitable para quien lo sufre y que no llega a hacer daño a nadie ni nada. El problema, lógicamente, sería sobrepasar la línea.

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