¿Avergonzarse de las disfunciones sexuales?

Disfunciones sexuales

¿Hay que avergonzarse de las disfunciones sexuales? La respuesta es rotunda. No. En ningún caso. Nunca. No es tolerable que presentemos ningún tipo de vergüenza por padecer alguna de las disfunciones sexuales que nos pueden sobrevenir. Con frecuencia hay personas que tienden a avergonzarse de las disfunciones sexuales que pudeiran padecer, sin embargo no existe ningún motivo para que lo hagan. No deben sentirse, ni mucho menos, culpables por ello.

Y es que, no existe ninguna persona en el mundo que se sintiese culpable por un accidente cardiovascular, por poner un ejemplo. La comparación, creo que muestra claramente lo ridículo de este comportamiento. Es obvio que padecer cualquiera de las disfunciones sexuales que padecemos no es algo que alguien busque. Siendo así, no existe ningún motivo para mostrar vergüenza por ello. Ninguno. En absoluto.

Es innegable que la relación entre la educación sexual que hemos recibido y nuestra forma de comportarnos existe. De esta manera, las influencias morales, culturales y sociales que hayamos podido recibir son determinantes a la hora de mostrar lo que nos sucede. Es cierto que, tradicionalmente, el sexo no se ha disfrutado con total libertad, ni mucho menos. De hecho, durante mucho tiempo las relaciones sexuales han estado unidas por la sociedad a la culpabilidad y a la vergüenza.

Sin embargo, en nuestra sociedad actual ya no tiene sentido que esto sea así. Afortunadamente. Hemos superado muchas fases que nos acercan, día a día, a la normalización absoluta de la sexualidad. Por supuesto que el asunto que nos ocupa también ha de verse con total normalidad. Eso es claro. Hemos de tener muy presente que as disfunciones sexuales pueden verse como una importante pérdida en la calidad de la vida sexual de una persona. Por ello es tan importante no estigmatizar más un probema de este tipo.

Las disfunciones sexuales, lejos de hacernos sentir vergüenza, deben hacernos consicentes de lo importante que resulta vivir nuestra propia sexualidad con toda la intensidad posible. De esta manera, ponerse en manos de profesionales especilizados en su solución es la mejor manera, sin ninguna duda, de enfrentarnos a ellas. En muchos casos, la solución es sencilla y tienen mucha relación con los hábitos de vida.

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