Los efectos físicos del orgasmo

El orgasmo

Los efectos físicos del orgasmo en nuetro cuerpo no pasan, en absoluto, desapercibidos. Es bastante posible que no seamos conscientes de la mayoría de lo ellos. Parece lógico, cuando nos sobreviene un orgasmo, lo más probable es que estemos concentrados en otros asuntos. Sin embargo, no está de más que conozcamos los diferentes efectos físicos del orgasmo en nuestro cuerpo. Al menos, ahora, que no estamos cerca de alcanzarlo.

Lo primero que hay que saber es que el orgasmo es una de las cuatro fases existente de la respuesta sexual del ser humano. Se puede llegar al orgasmo de muchas y variadas maneras. Probablemente, este aspecto ya era conocido por la mayoría de nuestros lectores. Si no es así, os animanos a encontrar diferentes vías para alcanzarlo.

La estimulación de las zonas erógenas es una de las maneras del alncanzar el orgasmo más frecuente y más utilizada. Algunas parafilias ayudan a alcanzar el orgasmo por el método conocido como del condicionamiento. En otros casos, el orgasmo se pudiera alcanzar por entrenamiento. El sexo tántrico es un claro ejemplo de ello. Y existen otras muchas maneras menos frecuentes  como la oxigenación o, incluso, la estimulación eléctrica de la ruta de los nervios sacros. Muchas formas, en fin, de llegar a un único objetivo.

No deja de ser curioso que el orgasmo femenino tenga su día internacional de celebración. ¿No lo sabías? Pues así es. Resulta curioso, es cierto, pero es real. El día 8 de agosto, en todo el mundo se celebra el día internacional del orgasmo femenino.

Lo cierto es que, cuando sucede un orgasmo se encienden y apagan determinadas áreas del cerebro. Pero esa no es la única reacción física de nuestro organismo. También se produce una oxigenación extra en determinadas áreas que estimulan la producción de sustancias químicas que son capaces de modificar nuestro comportamiento de un modo sorprendente.

Una serie de transmisores de estas sustancias químicas son capaces de, por ejemplo, llegar a influir fuertemente en nuestras relaciones sociales a través de nuestro comportamiento. La interacción hormonal con el ambiente que nos rodea resulta clave para explicar este tipo de situaciones. La neurociencia social es la disciplina que se encarga de estudiar este tipo de interacciones.

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