El cine porno y sus mitos

El cine porno y sus mitos.

Que el cine porno es una realidad en nuestra sociedad es alco que está muy claro. A estas alturas, se encuentra completamente instalado a todos los niveles. Nadie se escandaliza por su presencia y la oferta es cada vez mayor. No hay nada más normalmente establecido a nivel social que su difusión. Además, la accesibilidad que ha proporcionado Internet a este tipo de contenidos no conocía algo similar.

Ante estas circunstancias, la industria del cine porno ha aprovechado para renovarse ofreciendo nuevos tipos de formatos y nuevas formas de distribución. Como los tiempos cambian, hay que adaptarse a ellos para seguir adelante. Y desde luego que lo han hecho. La oferta se ha multiplicado gracias a las nuevas formas de distribución y a los nuevos formatos. De eso no cabe duda.

El cine porno no es más que un juego. Se trata de una grabación que ha sido concebida para conseguir la estimulación de quien lo ve. Por supuesto que no es nada más que eso. Por supuesto que no es un manual que podamos aplicar a la vida real. Nos gustas determinadas escenas que se ven en el cine porno como nos gustas escenas de películas de superhéroes. Pero hemos de saber que estamos ante una ficción. Una ficción que no se va a repetir en la vida real.

Un claro ejemplo es el sexo anal. El sexo anal resulta muy excitante para la mayoría de los varones. Por supuesto, no existe una sola película de cine porno que no contenga unas buenas escenas de sexo anal. Sin embargo, la práctica del sexo anal en el mundo real no está tan extendida. Se da, por supuesto, pero no al nivel casi rutinario del cine porno, ni mucho menos.

Con la doble penetración sucede algo parecido. Es algo que está presente en casi cualquier producción de cine porno. Sin embargo, si ya es complicado alcanzar el sexo anal, conseguir invitar a otra persona para que mientras tú mantienes sexo anal, se encargue de la otra abertura resulta aún más complicado. La mayoría de las parejas pasan una vida sin llegar nunca a practicar este tipo de escenas. Las que sí que lo hacen lo hacen de una forma totalmente puntual. Podemos considerarlo casi anecdótica.

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