La genofobia: el miedo al sexo

Genofobia

La genofobia es el miedo irracional a las relaciones sexuales. Cuando una persona sufre este problema experimenta una grave repulsión tanto al coito en sí mismo como a cualquier otro tipo de actividad relacionada con el sexo. Las personas que sufren genofobia pueden llegar a experimentar complicaciones de bastante calado. Suelen ser más importantes este tipo de complicaciones cuando estas personas mantienen una relación de pareja. En este caso, lógicamente, ambas partes de la pareja resultan afectadas por esta situación.

Cuando una persona con genofobia intenta enfrentarse al sexo, suele experimentar una serie de síntomas. Los ataques de pánico y las taquicardias son algunas de las más típicas. El exceso de sudoración, la sequedad de boca y el dolor de estómago también suelen estar entre las más mencionadas. A pesar del esfuerzo, estas circunstancias hacen que, en casi todas las ocasiones, se suela concluir la actividad sin éxito.

Habitualmente, la genofobia conlleva que las personas afectadas eviton todo tipo de contato sexual. Cuando esto sucede, no solo no soluciona el problema sino que, en muchos de los casos referidos, esta circunstancia acaba originando ataques de ansiedad primero y una depresión después. Conviene, por lo tanto, no trivializar este asunto.

Las causas que pueden originar la genofobia pueden ser muchas. Algunas conocidas y otras no. En realidad, no se puede descartar ninguna. Sin embargo, las más habituales con las que trabajan los médicos especializados en este transtorno son cuestiones como las experiencias traumáticas o el miedo a contraer enfermedades de caracter sexual.

Como en el resto de las fobias, la terapia y la medicación son las dos opciones. De forma individual y combinada. Por supuesto, será el especialista el que deberá proceder a establacer la forma de luchar contra este problema. Siempre, después de haber estudiado concienzudamente el asunto que nos ocupa y de haber establecido su diagnóstico.

En los casos en los que la persona afectada por la genofobia tiene una estabilidad en su relación de pareja, resulta muy aconsejable que las terapias se realicen con la pareja. La mayoría de los especialistas en esta cuestión, de hecho, así lo recomiendan.

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