La masturbación y la salud

Masturbación y salud

Como todos sabemos, la masturbación consiste en la estimulación de los genitales para conseguir placer sexual. No es relevante, a efectos de definirla, si con ella se alcanza o no el orgasmo. Las funciones que cumple esta práctica sexual no pasan solamente por la consecución de placer. Si bien este es el objetivo último. El conocimiento del propio cuerpo, tanto en el caso del hombre como en el de la mujer, así como de las posibilidades que tenemos de obtener placer a través de él, son otras de las funciones que la masturbación ha de cumplir.

La masturbación, además, es una forma de valorar nuestro organismo. Se trata de una vía que tenemos para alcanzar el placer desde la intimidad. Gracias a ella recibimos una importante fuente de sensaciones de placer que nos dan información sobre las necesidades sexuales de cada cual. A través de esta exploración podemos conocer los rincones menos conocidos de nuestro cuepo para valorar nuestras preferencias sexuales. La confianza en neustra propia sexualidad aparece como consecuencia de esta exploración íntima.

La salud, por lo tanto, está en la esencia de la masturbación. De hecho, en los casos en los que se debe acudir a terapia sexual, resulta ser una de las prácticas que más se promueven entre los pacientes. El placer sexual, pues, es sinónimo de salud. La mastrubación es un vehículo para conseguirla.

La comunicación sexual con nuestra pareja también ha de aparecer en este punto. La masturbación nos sirve para conocernos. El conocimiento de nuestro cuerpo nos ha de servir para disfrutar de él. Por lo tanto, la comunicación en este sentido con las personas con las que compartimos actividad sexual resulta importante. Muy importante, de hecho. También de esta manera contribuímos a mejorar nuestra salud.

La integración de la masturbación dentro de los juegos de pareja también es una posibilidad. En realidad, es una de las ventajas de esta técnica sexual. Es posible disfrutarla en solitario. Pero, también, podemos incluirla en nuestros encuentros sexuales de pareja. Su integración puede producirse en cualquiera de las etapas del encuentro. Es buena idea hacerlo en los prelimiares, de forma suave. Pero también podemos hacerlo en la parte prinicipal de la sesión.

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