La lengua y el sexo

Lengua

Que la lengua y el sexo guardan una íntima relación es algo que todo el mundo sabe. No hay más que ver la activa participación con la que este apéndice cuenta en un gran número de prácticas sexuales. Sin embargo, hoy vamos a ser algo ambiguos con el uso de la lengua. Y es que existen un buen número de palabras relacionadas con prácticas sexuales de muy difícil pronunciación. Curiosamente, la dificultad en su pronunciación es una buena base para ejercitar la musculación de nuestra lengua. Así que vamos a utilizar como entrenamiento para nuestra lengua un curioso diccionario de prácticas sexuales completamente impronunciables.

Para poder disfrutar de esta práctica en toda su extensión es preciso que denunciemos cada una de las palabras en voz alta. Sin duda, será un intenso ejercicio para los músculos de la lengua. También es necesario que recogemos que no es preciso poner en práctica las palabras que pronunciamos. Aunque, en cualquier caso, este extremo resulta opcional..

Bangover es el primer término de nuestra lista. Hace referencia a los dolores musculares que se producen tras una noche de sexo. Cuando el ejercicio sexual se ha realizado de forma completa y satisfactoria resulta inevitable que aparezcan. La falta de práctica o la intensidad excesiva suelen propinar las correspondientes agujetas sexuales. La práctica regular hará que no aparezcan en el futuro. Probablemente también aparezcan en su lengua después de repetir estas palabras varias veces.

Kokigami es otro término sexual de los que supone un intenso entrenamiento para la lengua y su pronunciación. Se trata de un juego erótico de origen japonés. Consiste en colocar una vestimenta de papel o al pene. Una vez realizado se envuelve para regalo para ofrecer a ella persona a la que se ama. No cabe duda de que es qué tipo de práctica puede poner en peligro la relación más fuerte que podamos imagina. Sin embargo el nivel de musculación que alcanzará una lengua capaz de pronunciar esta palabra en repetidas ocasiones compensará aquella circunstancia.

Si hay una palabra sexual especialmente divertida esa es matutolagnia. Su significado tampoco es que sea algo del otro mundo. Se trata, simplemente, del deseo de echar un polvo mañanero. Sin embargo, una vez más, muestra lengua alcanzará dimensiones culturistas si somos capaces de repetir esta palabra.

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