Baño de sol nudista

Baño de sol nudista

¿Has tomado un baño de sol nudista alguna vez? Hay algo brillantemente liberador en lo  de estar desnudo en una playa. Ya sea el hedonismo, el exhibicionismo, el voyeurismo o, incluso el atavismo. Es una tentación que pocos pueden vencer. Las parejas que practican este tipo de baños de sol suelen guardarlo en secreto. No les  dicen nada a familiares o amigos. Pero eso, de alguna manera, lo hace aún más especial. El baño de sol nudista podría practicarlo cualquier persona de tu entorno sin tú saberlo.


Algunas personas tienen la suerte de tener un gran jardín. Incluso con áreas totalmente aisladas.  Los veranos suelen ser aprovechados para tomar un baño de sol nudista de vez en cuando. Es inevitable que, cuando este tipo de práctica se realiza en pareja y en la intimidad de tu propio jardín, el nivel de excitaión sexual suela subir. A veces a niveles totalmnete insospechados. ¿sSabes de lo que estamos hablando? A juzgar por la cara que pones, diría que sí.


Otros, en cambio, no tienen la suerte de contar con un lugar íntimo a salvo de miradas indiscretas. En este caso, las playas son un buen lugar par ahacerlo. Por supuesto, mejor buscar épocas del año poco señaladas o, por el contrario, buscar playas destinadas al baño de sol nudista. Casi en cualquier lugar de costa de nuestra geografía podemos encontrar algunos lugares para llevar a cabo esta relajante actividad.

Tomar un baño de sol nudista es una experiencia tratificante a todos los niveles. A nivel de salud, por supuesto. La vitamina C que distribuye el sol por todo nuestro cuerpo nos beneficia sobremanera. Sin embargo, es imprescindible tomar las precauciones adecuadas. Aplicarse una buena dosis de crema solar de factor protector muy alto resulta vital. Especialmente en aquellas zonas que, normalmente, están menos expuestas a la luz solar.

El impulso sexual que se recibe cuando se toma un baño de sol nudista es otra de las aportaciones que esta práctica realiza a neustra vida. Sin embargo, la mayor satisfacción es la de, después de un buen baño en el agua, volver a sentarnos en la arena de la playa sin las molestias que siempre proporciona el incómodo bañador mojado.

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