El erotismo y la arqueología

Sexo y arqueología

El erotismo y la arqueología han ido de la mano a lo largo de la Historia. Solemos pensar que el erotismo ha sido asociado a nuestra cultura. Efectivamente, esto siempre fue así. Sin embargo, solemos asociar cultura testimonios escritos. Por supuesto, que estamos ante enorme error. Por ejemplo, es abundante la literatura que conservamos de las civilizaciones griega y romana. A pesar de ello nos hace tener una idea real sobre el arte erótico de estas civilizaciones antiguas son las maravillas extraídas por los arqueólogos de las profundidades de la tierra. El erotismo y la escultura tienen tanta relación que solo a través ya somos capaces de conocer mejor sus costumbres sexuales.

Son muchos los ejemplos te la Historia nos ha dejado. Una mañana de finales de agosto del año 79 d. C. el Vesubio cubrió de lava ceniza las rutinas de las gentes de Pompeya y el Herculano. Más de 1700 años después se descubrirían una enorme cantidad de objetos eróticos que servían para su divertimento sexual. Es cierto que la sociedad de la época se escandalizó con el descubrimiento. Subir y doble moral no supo digerir algo tan natural. Sin embargo, la aportación para el conocimiento de aquella lejana civilización fue absolutamente determinante.

Cuenta la Historia que Carlos de Borbón se escandalizó tanto con aquellos descubrimientos que ordenó que cada una de las piezas fuesen enviadas inmediatamente a Roma. Entre los 500, cabe destacar una pura tentando a un sátiro en actitud sexual con una cabra. Nunca fue capaz de digerir lo que representaba la pieza.

Pero no solo la arqueología ha sido víctima de este tipo de censura. Así, algunos maestros ingles durante la época victoriana reaccionaron de manera parecida ante los desnudos que protagonizaban algunas estatuas de los grandes maestros griegos y romanos. Evitar la perversión era excusa más utilizada.

En cualquier caso, para la Historia han quedado tanto los hallazgos arqueológico como las esculturas propias de las antiguas civilizaciones. El erotismo que exhibían, además, nos ha proporcionada una idea muy aproximada de la forma en que vivían su sexualidad. Por supuesto, Este conocimiento debe ir más allá de cualquier tipo de prejuicio moral al respecto.

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