La erótica del poder

La erótica del poder

La erótica del poder es la atracción intensa que pueden provocar las personas con determinada nivel de poder. En ocasiones, esta atracción puedes llegar a ser una importante fuente de excitación sexual. La oatracción sexual hacia una persona por su estatus socioeconómico suele estar en el centro de la erótica del poder.

Todos nos hemos sentido atraídos alguna vez cuestiones como el dinero, la fama, Determinados bienes u otras cuestiones de esta índole. Cuando esta atracción se focaliza en una persona como elemento representativo de algunas de estas cuestiones materiales eres cuando hablamos de erótica del poder. En realidad las personas que terminan convirtiéndose en líderes carismáticos en cualquier ámbito de la vida suelen ser vistas, a menudo, de esta manera. Esto demuestra que la variedad de estímulos sexuales potenciales que resultan decirte excitante es para el ser humano es realmente amplia. De hecho, suele ir más allá de lo que pensamos.

La erótica del poder se ha venido manifestando, históricamente, especialmente dentro de los ámbitos del poder político. Son muchos los ejemplos que la historia ha dejado en este sentido. La interrelación entre sexo, amor, erotismo y estatus social o político ha existido y existirá siempre. Desde tío pa tra y Marco Antonio hasta el príncipe Carlos y Camila Parker Bowles, pasando por John F. Kennedy y Marilyn Monroe.

La erótica del poder, en sí misma, no es buena ni mala. Lo mismo sucede con un buen número de fenómenos que se reproducen en la psicología humana. Como tantas otras cosas, Todo depende de la manera en que se use. Lo que sí está claro es que se trata de una fuerza de una importante intensidad, por lo tanto, causa un inestimable poder de influencia sobre otras personas. Las tentaciones de utilizar estas posibilidades a nuestro favor cuando se presenta la ocasión pueden ser altas.

En ocasiones, la erótica del poder, está relacionada inevitablemente con elementos éticamente cuestionables. Cuando nos enfrentamos a casos como este, estamos hablando de abusos Y, evidentemente, estaríamos ante un mal uso de la erótica del poder. En ocasiones, podría darse el caso, incluso, de llegar a cometer actos delictivos.

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