La feminización forzada

Feminización forzada

Si tu amante se excitara por la feminización forzada, ¿participarías dando o recibiendo? Empezareos por el principio. La feminización forzada es la práctica de imponer actividades en un hombre que, generalmente, se asocian con mujeres, para hacerlo sumiso. Por ejemplo, usar lencería, tacones o maquillaje.
Toda la razón. Un hombre con ropa de mujer puede resultar excitante a una mujer.  No necesariamente por  su aspecto. Pero el hecho de que se disfrace así, que es tan pervertido, tan tabú para muchos en la sociedad todavía. Además de suponer un total desprecio y burla de siglos de estereotipos masculinos forzados. Es como un avance hacia la libertad en todos los géneros. A muchas mujeres les encanta.

La feminización forzada es dominar a un hombre al darles instrucciones de usar vestimenta femenina cuando no les interesa. Si lo disfruta, la cosa cambia. Podemos encontrarnos en otro tipo de situación. En este caso, el macho lo hace por sumisión a la ama.

Pasar de la fantasía a la realidad cuando se trata de sexo, a veces, puede ser un pequeño paso. Sucede que, en ocasiones, pensamos que existen un largo camino entre una fantasía sexual y su realización. Sin embargo, muchas más veces de las que pensamos, el recorrido no es tan grande como nos imaginamos.

Así, en el caso de la feminización forzada, son muchos los testimonios que nos acercan a una naturalización de la experiencia. Estamos hablando, lógicamente, de personas que ya se encuentran familiarizados con las experiencias de dominación. Aunque, se trata de un camino que puede recorrerse, de la misma manera, si no se cuentan con experiencia en este mundo por el momento.

El nivel de excitación es elevado cuando un sumiso recibe órdemos de su ama. Cuanto más controversia genere la orden, por lo general, más capacidad para elevar el nivel de excitación. En este orden de cosas, considerando los estándares masculinos establecidos socialmente, la feminización forzada puede alcanzar uno de los más importantes niveles de excitación para un varón.

En cualquier caso, tal y como solemos advertir con frecuencia desde estas líneas, cada cual tienen sus gustos y su forma de enfrentarse a ellos. Lo que es válido para una persona no ha de ser necesariamente válido para las demás.

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