La sexualidad de hombres y mujeres

La sexualidad de hombres y mujeres no solo comprende factores biológicos. Muy al contrario, también engloba factores sociales, cultarles y hasta psicológicos y conductuales. Que algunas sociedades otorgasen el color azul a los niños y el rosa para los niños es un claro ejemplo de ello. Así pues, la sexualidad de los hombres y mujeres es algo biológico, por supuesto, pero también psicológico, social y cultura. Por eso, si queremos acercarnos a la sexualidad del ser humano, hemos de hacerlo desde todos estas perspectivas.

La OMS define la sexualidad humana como «un aspecto central del ser humano, a lo largo de su vida. Abarca al sexo  las identidades y los papeles de género, el erotismo, el placer, la intimidad, la reproducción y la orientación sexual.» Es cierto que todas estas facetas se pueden dar en la sexualidad de cualqueir persona. Sin embargo, no es necesario que se den todas.

Las características que parecen definir la sexualidad de hombres y mujeres son varias. A saber, el erotismo, la vinculación afectiva, la posibilidad de reproducción, el fenotipo y el genotipo. Al menos, estas son las más importantes.

En ocasiones, sucede que se produce una interactuación entre el erotismo, la vinculación afectiva y el género. En estos casos obtendremos algunas de las orientaciones sexuales siguientes: bisexualidad, heterosexualidad u homosexualidad. Como resultado de la interactuación mencionada.

La secualidad de hombres y mujeres, a lo largo de la vida se manifiesta y desarrolla de maneras muy diferentes. Es evidente que la forma de vivir la sexualidad de un adolescente, por ejemplo, no es la misma que un niño o un adulto. Cada etapa por la que una persona atraviesa a lo largo de su vida conlleva un diferente forma de manifestar su propia sexualidad. Y cada etapa, a su vez, conlleva unos problemas asociados a ella.

La excitación sexual, por supuesto, puede tener fines reproductivos pero no es la única finalidad de la sexualidad de hombres y mujeres. Ni mucho menos. A esto habría que unir, por ejemplo, el establecimiento de vínculos sociales, el goce y la generación de placer, la afectividad y la conciencia de la propia personalidad. No era tan sencillo, ¿verdad? Se trata de una cuestión muy compleja, como ya sabemos, que resulta imposible de simplificar. Sin duda.

 

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