El cerebro y la excitación

Que el cerebro de los seres humanos es un órgano que no descansa nunca es algo ya sabido. Siempre están en funcionamiento. Alerta ante cualquier amenaza que pueda haber en el entorno. Pero, en realidad, no muestra su atención solamente ante amenazas. Cualquier situación especial puede levantar su atención. Precisamente, por ese motivo, el cerebro reacciona de una determinada manera ante cualquier situación, imagen o escena que incite a la excitación. A modo de curiosidad, hemos de señalar que los estímulos pueden ser diferentes si los recibe un hombre o una mujer.

La excitación de una mujer funciona de una manera muy concreta. Su cerebro varía su funcionamiento normal. Es cierto que el cerebro muestra un funcionamiento permanente. Sin embargo, dos áreas concretas del mismo se apagan con la excitación. La primera es aquella que se encarga de controlar la conciencia, por un lado, y los juicios sociales, por otro lado. El segundo área que se apaga temporalmente es el que aparezca la inhibición. Precismamente, gracias a esto las mujeres pueden alcanzar el orgasmo.

En realidad, sí que se produce una desactivación total del cerebro. Se trata de un periodo muy corto que suele estar entre 10 y 20 segundos. Precisamente  se trata del periodo de tiempo en el que se produce el orgasmo. En ese momento es cuando se libera la oitocina, también conocida como la hormona del amor.

Con los hombres, la cosa funciona de manera diferente. Cuando un varón se excita su cerebro envía señales a la zona genital. De esta manera se produce la erección, primero, y, si todo transcurre con éxito, la posterior eyaculación. Es en el transcurso de ese proceso en el que se libera la dopamina, a la que se suele llamar comunmente la hormona del placer.

Durante el orgasmo, por supuesto, también existe una relajación en los hombres. Sin embargo, al contrario que sucede con las mujeres, el cerebro continúa manteniendo una parte alerta. Diferentes estudios han demostrado que la ausencia de desconexión total es algo que se originó en la prehistoria. Parece que sus obligaciones relacionadas con la caza le incorporaron esta característica.

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