El confinamiento y la búsqueda del placer

Confinamiento y la búsqueda del placer

El confinamiento que nos vemos obligados a cumplir, dada la extrema gravedad de la pandemia que está asediando el mundo, conlleva consigo un buen número de variables. Sin duda, todas ellas han de ser tenidas en cuenta. Lo primero por supuesto, es la salud. La nuestra y la de todas las personas. De eso no cabe ninguna duda. Pero, una vez que nos hemos puesto a salvo y que, respetando de manera estricta el confinamiento, hacemos lo que está en nuestra mano para colaborar en la no extensión de la epidemia, es lógico que busquemos maneras de sentirnos bien.

El ser humano, como repetimos desde este espacio cada vez que tenemos ocasión de hacerlo, es un ser eminentemente sexual. Por eso es que la búsqueda del placer sexual es recurrente en él. De manera que, lo más normal es que si, en plena pandemia, nos encontramos bien de salud, tenemos las necesidades básicas cubiertas y andemos con necesidad de buscar placer, lo hagamos en el sexo. Así somos. Es nuestra naturaleza.

Pero ya hemos hablado en estos días mucho sobre el sexo y la pandemia. Vamos a tratar de localizar otras formas de placer diferentes al sexo, que podamos satisfacer en pleno confinamiento. Tenemos un tiempo que dificilmente hayamos tenido disponible desde hace mucho. Vamos a buscar formas de buscar el placer para llenarlo.

Por supuesto, la lectura es uno de los placeres más parecidos al sexo. Los amantes de la lectura lo saben. Ellos tendrán disponibles en sus casas clásicos que no encontraron tiempo para disfrutar como merecían. Tal vez alguna novedad pendiente de iniciar. Quizás lleven algú tiempo queriendo reller alguno de sus libros favoritos. Ahora es el momento. Si no se dan ninguna de estas circunstancias, con ocasión del confinamiento, las bibilotecas públicas y algunas editoriales han lanzados versiones gratuitas de libros digitales.

La música es otro de los placeres que más se parece al sexo. Algunas obras cumbre de la música tienen resoluciones cercanas al orgasmo. Es el momento de sentarse tranquilamente a disfrutar de alguna sinfonía de Beethoven, de alguna ópera de Verdi, de una sonata para piano de Mozart o de alguna cantata de Bach.

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