Algunas enfermedades de transmisión sexual (parte 2)

Enfermedades de transmisión sexual

En nuestra última entrada hablamos acerca de algunas enfermedades de transmisión sexual. Estamos viviendo una época que, probablemente, nos esté haciendo a todos más sensibles respecto a la necesidad de protegernos de la amenaza de las infecciones. Por supuesto, a nivel sexual, también es algo que resulta necesario. Si algo ha traído bueno esta pandemia es la concienciación a la que nos estamos sometiendo en general respecto a la protección de las amenazas víricas y bacterianas que nos acechan. Las enfermedades de transmisión sexual, por supuesto, son algunas de ellas.

La bacteria Haemophilus ducreyi causa un chancroide o úlcera al atacar el tejido en el área genital. Se trata de otra de las ás relevantes enfermedades de transmisión sexual. El chancroide es una infección bacteriana que causa llagas abiertas en o alrededor de los genitales de personas de cualquier género. Los fluidos producidos por las llagas abiertas son contagiosos y esto se puede transmitir a los demás a través del contacto sexual y/o en el contacto piel con piel. Los tratamientos son antibióticos y, en algunos casos, cirugía  para el drenaje de abscesos según sea necesario.

La clamidia, según el  directorio de infecciones de transmisión sexual se propaga a través del sexo vaginal, anal u oral con parejas infectadas. Por lo general, no presenta síntomas. Sin embargo, algunas personas han notado dolor o ardor al orinar, dolor durante las relaciones sexuales, dolor en la parte baja del abdomen, flujo vaginal anormal, sangrado entre períodos, flujo inusual del pene, testículos hinchados o sensibles, o dolor, flujo y/o sangrado alrededor del ano. Se trata con antibióticos.


La Citomegalovirus se propaga a través de fluidos corporales como saliva, sangre y orina. Las personas embarazadas pueden transmitir una infección por CMV activa a su bebé. No siempre se pmanifiestan los síntomas. Sin embargo, el CMV puede presentar síntomas similares a los de la gripe. Estos pueden incluir una temperatura alta, dolor muscular, cansancio, malestar, dolor de garganta y/o inflamación de las glándulas. El CMV sin síntomas generalmente no requiere tratamiento. Cualquier síntoma generalmente mejora por sí solo en 3 semanas. Actualmente no hay tratamiento para el CMV durante el embarazo y en la mayoría de los casos el virus no causa ningún problema al bebé.

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